Según los investigadores, los delincuentes se trasladan de una provincia a otra, una vez que consiguieron determinada cantidad de dinero mediante engaños. La modalidad que utilizan en casi siempre la misma. Son difíciles de rastrear.
El primero ocurrió el sábado 30 de marzo pasado. Analía del Valle Pérez de Ibáñez, de 31 años, se encontraba en su casa de Paraguay al 1.600, cuando recibió el llamado de un desconocido, quien le dijo que tenía secuestrado a su hermano.
La modalidad que utilizan los delincuentes es casi siempre la misma. Una vez que han conseguido amedrentar a la víctima, le piden que no se comunique con sus familiares ni con la Policía, ya que la están vigilando de cerca. Luego, le exigen que compre tarjetas de telefonía celular y luego pase los números de los códigos de carga.
En algunas oportunidades tienen "apuntada" a la víctima después de vigilar sus movimientos durante varios días. Pero también puede ser al azar. Utilizando la guía telefónica, escogen aleatoriamente los números hasta que encuentran una víctima.
Por lo general, aprovechan el estado de shock en que queda la persona engañada. Una de las tantas coincidencias entre los dos casos ocurridos con una semana de diferencia en la Provincia, es que las víctimas creyeron escuchar la voz del familiar presuntamente secuestrado, pidiéndole que obedeciera las órdenes de los captores.
Una situación similar le tomó vivir a la señora Pérez de Ibáñez, quien compró tarjetas por un monto cercano a los 3 mil pesos. Además, por perdido de los supuestos secuestradores virtuales, intentó haber un depósito de 12 mil pesos, pero no pudo realizar la operación.
Mientras se encontraba en la Estación Terminal de Ómnibus intentando negociar con estos individuos la liberación de su familiar, recibió un llamado de su padre, quien le dijo que su hermano estaba junto a él.
El segundo caso se produjo el sábado 30 de marzo, al mediodía. Juan Omar Alarcón Córdoba se encontraba en su casa de Villa Mariano Moreno, cuando recibió un llamado de un sujeto que le dijo que había raptado a su hija y que debía pagar 15 mil pesos por el rescate.
De acuerdo a relato del señor Córdoba Alarcón, los delincuentes contaban con datos precisos sobre su familia. Cuando la víctima les dijo que no podía conseguir esa suma, los delincuentes cortaron la negociación y no volvieron a comunicarse. Por supuesto, la adolescente se encontraba bien y desconocía lo que había ocurrido.
Otro caso se registró el miércoles pasado. Lucas Rodríguez fue víctima de un secuestro virtual.
A las 15.30 recibió un llamado. Le dijeron que habían secuestrado a su mujer y le pidieron 20 mil pesos. Hizo el depósito de 10 mil pesos en un local avenida Belgrano y Camino del Perú, pero por una equivocación en los nombres no se realizó el envío.
Antecedentes
El primero de noviembre de 2012, se registraron por la tarde tres casos. El primero se registró en Tafí Viejo, donde María Teresa de Max, de 54 años, depositó 6 mil pesos para que los supuestos estafadores liberaran a su marido, quien también era víctima de los estafadores.
Casi de manera simultánea, presuntamente la misma banda de extorsionadores se comunicó con la familia del legislador Alberto Colombres Garmendia. Le dijeron que tenían secuestrado a un familiar, pero en su caso logró descubrir el accionar de los delincuentes antes que le sacaran dinero.
En Salta y Santiago
También en Salta y Santiago del Estero se registraron casos similares. Por este motivo, los investigadores policiales de las tres provincias trabajan en forma conjunta.
Según explicaron los voceros policiales, los delincuentes habituados a esta modalidad, no permanecen mucho tiempo en el mismo lugar, ya que fácilmente podrían caer en manos de la Policía.
Este tipo de banda suele realizar una seguidilla de engaños en una provincia, donde permanecer un par de días y luego migran en busca de nuevas víctimas. En la mayoría de los casos, los damnificados afirmaron que se trata de hombres de tonada cordobesa o porteña.

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