En medio de la polémica por el pedido de juicio político que Susana Trimarco dio curso en contra de los vocales de la sala II de la Cámara Penal, quienes dispusieron la absolución de todos los imputados por la desaparición y promoción de la prostitución de María de los Ángeles Verón, la hija del magistrado Emilio Herrera Molina, María, salió a defender a su padre apelando para ello a una carta pública dirigida a Sara Alperovich, hija del Primer Mandatario provincial.
Como se recordará, días después de dictada la sentencia, el juez aludido presentó su renuncia condicionada a los trámites para iniciar su jubilación, sin embargo, Alperovich no aceptó la dimisión por lo que el magistrado deberá someterse al proceso que lleva adelante la comisión de Juicio Político de la Legislatura.
Por esta razón en su misiva, publicada en la red social Facebook, María Herrera Molina se dirige a Sara al sostener que "vos, como yo, nos sentimos obligadas a expresar desde lo más profundo del corazón la bronca que nace de la injusticia y de las acusaciones sin fundamento". Al tiempo de recordarle la situación en la que fue la propia Sara quien utilizó dicha vía para contrarrestar las críticas al Gobernador por el uso del avión sanitario en torno al caso del fallecimiento de la pequeña Morena Fernández.
"Por eso, porque lo viviste, estoy segura que me entenderás y decidirás acompañarme, porque sos la persona más indicada para hablar y ser escuchada por tu padre", sostuvo Herrera Molina.
Seguidamente, relató una peripecia que tuvo que afrontar el juez durante el desarrollo de las audiencias por el caso Verón y que marcarían la responsabilidad y seriedad con la que se manejó para llevar adelante este proceso. "Quiero contarte que mi padre durante el juicio de Marita Verón, casi renunció por consejo médico, pero no lo hizo porque su alejamiento hubiera provocado el fin del juicio, porque según nos explicó, la renuncia de uno de los camaristas en los juicios penales produce que todo vuelva a fojas cero y deba comenzar de nuevo. Mi padre afrontó su obligación con entereza".
Al tiempo de aclarar que toda sentencia no puede conformar a las partes en litigio, indicó que "es tremendo lo que pasó con Marita y es comprensible el dolor y la lucha de su madre. Pero la culpa de lo que pasó no fue de mi padre, ni de los otros jueces. Eso lo sabe el tuyo. Y si lo sabe, ¿por qué lo quiere llevar a toda costa a la destitución?", preguntó.
En este sentido, y en uno de los párrafos de mayor contenido político crítico por lo acontecido, María Herrera Molina, aseveró que "no es justo usar a una persona para calmar exigencias de venganza o satisfacer necesidades políticas. Por eso me dirijo a vos, porque es tu deber hacerle ver a tu padre lo que los demás no se animan, ya sea por ser aduladores, poco valientes o formar parte de ese enorme sector social que pertenece a la corporación de los 'acomodaticios de siempre'", lanzó.
Por último, adujo que en todo este conflicto surgido "estamos hablando de personas, padres, familia e hijos. ¿Es que alguna conveniencia política puede justificar que se los trate como simples objetos?", finalizó la hija del juez Herrera Molina en su exposición.

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