Se trata del abogado Marcelo Fernández, patrocinante de tres imputados, quien llegó tarde a la audiencia, y el tribunal decidió separarlo del proceso. El letrado presentará un recurso. En medio de esto, estuvo por primera vez en el juicio la viuda de Sayago.
“Es grave, es gravísimo, en los años que tengo como juez no había ocurrido esto antes”, dijo la presidenta del tribunal Cristina de los Angeles Lembeye ante la llegada tarde del abogado Marcelo Fernández, patrocinante de los imputados Alexis Corte, y los hermanos Juan Pablo y Juan Domingo Bilbao.
Por su parte, el vocal Humberto Monelos afirmó: “Es una falta de ética contra el cliente y contra el Poder Judicial”.
La situación motivó que se pasara a un cuarto intermedio para que algún defensor oficial se hiciera cargo el patrocinio de los tres imputados, que quedaron sin su representante legal.
En el cambio brusco de abogados, los jueces deben considerar que los imputados no deben quedar sin una defensa “eficaz, técnica y real” para no perjudicarlos en el proceso. A su vez, el letrado que se haga cargo debe tener el tiempo suficiente para “empaparse” de la causa, indicaron fuentes calificadas consultadas por La Opinión Austral, quienes dijeron que no hay precedentes al respecto, porque en la mayoría de los casos los abogados renuncian antes del juicio.
En tanto, el defensor removido adelantó a la prensa que presentará un recurso contra el tribunal que lo expulsó.
Causa armada
A pesar del episodio del defensor, en la audiencia se escucharon los testimonios de profesionales que actuaron en la causa, tal el caso del licenciado Roberto Martínez, quien analizó las pruebas de sangre levantadas del lugar del hecho, y del perito en Criminología Sebastián Sgarzzini.
También habló uno de los imputados, más precisamente Ramón Cortez, quien manifestó que se trata de una causa armada y que también tendría que estar como imputado Teodoro Camino, hoy intendente de la localidad de Las Heras. “Soy empleado municipal y este es un juicio político, es una vergüenza. Nos quieren entregar, queremos que se respeten los derechos de los imputados”, sostuvo el acusado.
“Estoy acá por acusaciones de terceros, de gente que andaba ahí, por qué no lo imputan al señor intendente que también estaba esa noche”, afirmó Cortez citado por el portal de noticias Voces y Apuntes.
Asimismo, consideró: “somos perejiles, metidos en esta causa armada, nos quieren arruinar y esto es en contra de todos los trabajadores para que no salgamos a pelear por nuestros derechos”, y aseveró: “Yo fui a mirar como lo hicieron las otras mil personas, me declaro inocente de acá a La Quiaca, es una cacería de lobos. Agarraron a quien encontraron y le imputaron este delito”.
Crimen
La muerte de Sayago sucedió en Las Heras en la madrugada del 7 de febrero del 2006, cuando un grupo de manifestantes que se encontraba en la ruta se trasladó a la comisaría local para reclamar la liberación de Mario Navarro, dirigente disidente del gremio petrolero que había sido detenido horas antes.
Los hechos de violencia fueron una serie de acciones confusas, entre ellas la participación de “francotiradores” que dispararon más de 150 proyectiles de arma de fuego contra el edificio policial. El frente de la dependencia mostraba, horas después del ataque, las secuelas de lo que pudo haber sido una masacre. En medio del intenso tiroteo varios efectivos fueron alcanzados por proyectiles, y entre heridos de bala y golpes, los hospitalizados fueron 14 policías.
Según los registros Sayago, víctima durante el ataque a la sede policial, fue trasladado de urgencia a Comodoro Rivadavia donde llegó sin vida, a causa del traumatismo y fractura de cráneo, y la herida de bala en la clavícula lateral izquierda de un arma calibre 22. Tras el trágico hecho, las autoridades decidieron condecorarlo con el cargo de comisario post mortem.
Esperanzada
Por primera vez desde el inicio del juicio, estuvo en el recinto y con evidente congoja la viuda de Sayago, Lorena Castro, quien manifestó que se encontraba “esperanzada” que en el proceso judicial se halle al culpable del crimen de su esposo.
“No te lo puedo decir yo si son culpables, pero lo que todavía siento es dolor”, remarcó Castro.

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