Es que el 8 de octubre arrancan los alegatos, tanto de la fiscalía y la querella, en el marco del juicio que investiga la desaparición de la joven tucumana, la cual habría sido secuestrada y trasladada a nuestra provincia, para ser obligada a prostituirse en whiskería regenteadas por los riojanos Liliana Medina y Gonzalo y Fernando Gómez.
Fuentes judiciales estimaron que una semana después podrán expresarse las defensas de los 13 imputados. Los jueces Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano deberán pronunciarse antes sobre los 54 planteos efectuados en audiencia por las partes, que abarcan acusaciones de falso testimonio, pedidos de detención y de careos, y reclamos por la nulidad de todo lo actuado en el proceso, cuya parte oral comenzó en febrero.
Testigos. En el juicio quedan 10 testigos por ser interrogados, la mayoría provenientes de otras provincias, añadieron las fuentes.
En la audiencia de este miércoles las partes desistieron de una decena de testigos y se incorporó por lectura la declaración de Nilda Patricia Orellana, efectuada en la policía tucumana hace unos 7 años.
Orellana señaló entonces que le dijeron que a Marita Verón la llevaban y la traían de distintos prostíbulos y que estaba encerrada en España, cuando ella fue retenida y sometida a prostitución en un burdel de La Rioja, del cual pudo salir por la intervención de familiares.
Los dichos de esa testigo confirmaron versiones de otras mujeres sometidas a la prostitución en locales de La Rioja que eran propiedad de los acusados Lydia Medina y sus hijos Gonzalo y Fernando Gómez.
Varias jóvenes, algunas de las cuales declararon bajo la modalidad de identidad reservada, aseguraron que los imputados regenteaban locales en los que se adquirían mujeres para obligarlas a ejercer la prostitución y que en ese marco realizaban traslados a otras provincias e incluso a España.
La desaparición de Marita. Según la investigación, Marita Verón fue secuestrada en abril de 1992 cuando salía de su casa para realizarse estudios en la Maternidad de Tucumán.
Desde entonces nadie tuvo certeza de su paradero, pero varios testigos dijeron que fue llevada a una localidad del interior tucumano donde logró escapar y fue recapturada por policías en la terminal capitalina.
Luego, la joven habría sido trasladada a La Rioja, donde fue obligada a prostituirse y al parecer tuvo un hijo con “Chenga” Gómez, uno de los acusados
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