El cabo de policía Rodrigo Benvenutto, junto a su abogado defensor. La prueba científica determinó que el revólver calibre 22 no tiene rastros de haber sido manipulado por Maximiliano Ramiro Cruz. El abogado de los familiares de la víctima sostiene que el arma fue plantada para cubrir el caso.
El resultado de un análisis de ADN complica la situación del cabo de policía Rodrigo Benvenutto, quien el pasado mes de enero hirió de gravedad con su arma reglamentaria a Maximiliano Ramiro Cruz (19), fallecido días después del hecho en el hospital Centeno. La prueba científica determina que el revólver calibre 22, que la Policía aseguró que el joven utilizó para apuntar al uniformado, no tiene rastros de haber sido manipulada por Cruz. La información la confirmó el abogado de los familiares del joven fallecido, Oscar Ortiz Zamora.
El hecho ocurrió el pasado 2 de enero, luego de una extensa persecución por gran parte de la ciudad, donde el muchacho con frondosos antecedentes fue observado mientras intentaba cometer dos delitos. Según la versión policial, ese día por la tarde, Cruz y un cómplice fueron detectados por una cámara de seguridad, cuando ambos pretendían robar una motocicleta en la calle 104, entre 5 y 7. Minutos más tarde, cuando la Policía ya lo buscaba, un vecino dio cuenta que Cruz y su compañero trataban de barretear la puerta principal de una vivienda, ubicada en la calle 3, entre 24 y 26.
Los dos jóvenes que se movilizaban en moto, fueron perseguidos y uno de ellos logró escapar. Mientras que Cruz llegó hasta un domicilio ubicado en la calle 60, entre 17 y 19, donde supuestamente apuntó al cabo Benvenutto con un revólver y el uniformado le disparó primero a la altura del pecho.
El joven, con alrededor de 30 legajos abiertos, recibió el impacto de bala a la altura de la tetilla derecha y el proyectil en su recorrido interno rozó el “lóbulo medio inferior del pulmón derecho”. Días después falleció en el hospital Centeno.
El cabo Rodrigo Benvenutto, que de inmediato recibió el total respaldo de sus jefes, fue protegido por la fuerza por las amenazas en su contra. A mediados de enero, la Justicia abrió una investigación en su contra y la fiscala Ivana Hernández encuadró el caso como “homicidio simple”.
Pruebas
En el marco de la investigación judicial, ahora se conocieron los resultados del examen de ADN realizado sobre el revólver calibre 22 encontrado en la escena. La prueba, según adelantó el abogado Oscar Ortiz Zamora, determina que el arma no estaba en poder del fallecido cuando el uniformado efectuó el disparo. Así, suma fuerza la versión de los familiares de Cruz, quienes acusan a la Policía de haber “plantado el arma”. Mientras tanto, se esperan pericias similares sobre caños secuestrados en el mismo lugar, que podrían haber estado en manos del joven fallecido.
El abogado de la familia Cruz le adelantó a El Diario que “al confirmarse el resultado negativo de ADN en el arma, la declaración de Benvenutto que ponía en manos de Cruz un revólver calibre 22, queda como una mentira”.
El letrado indicó que “se cae la versión de la Policía, que indicaba que al momento que el uniformado efectuara un disparo con su arma reglamentaria, Cruz le apuntaba con un arma al policía. Y aclaró también Ortiz Zamora que “todavía está pendiente el resultado de ADN sobre dos hierros, que presentó como prueba, y que según los familiares era lo que en realidad el joven tenía en sus manos.
Por su parte, el abogado defensor del policía, Armando Agüero, solicitó pruebas científicas específicas para determinar si el ADN que se detecte en los hierros son de Cruz o de sus familiares.
Otra Historia
“Nosotros tenemos la versión que allí intervino la Brigada de Investigaciones”, indicó el abogado querellante y deslizó que personal policial de dicha área habría sido el responsable de “poner el arma en la escena donde sucedieron los hechos”.
“Es una versión que nosotros teníamos de lo sucedido en el lugar donde resultó herido Ramiro”, recordó Ortiz Zamora. Y remarcó que “una señora que vio la situación describió al policía que supuestamente puso el arma, como un hombre alto, grande, y que según lo que se pudo averiguar, no está más en el área de la URII”.
Esta testigo de la particular situación no declaró aún en la sede de Fiscalía, a la espera de los estudios de ADN, según indicó el letrado.
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