Casi el 40 por ciento de la población del Gran Resistencia vive en asentamientos

En el Gran Resistencia existen 228 asentamientos habitados por 150.000 personas, que constituyen aproximadamente el 39 por ciento de la población total del área metropolitana. Pero las cifras, alarmantes en esencia, se potencian cuando son comparadas con los datos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Allí, según un informe de la Comisión de Viviendas de la Legislatura capitalina, 12.000 personas sobreviven en 150 asentamientos.

“Que el 39 por ciento de la población viva en asentamientos no es un dato social tan significativo porque se trata de la Argentina profunda y silenciosa o silenciada”, remarca el Centro de Estudios Nelson Mandela. La oenegé difundió las cifras en un informe con el nombre “El mayor contraste de la Argentina: los asentamientos”.

Allí, la institución apela a los datos actualizados del Programa Provincial Territorio Urbano 2009, según los cuales en el Gran Resistencia existen 228 asentamientos habitados por 150.000 personas, que constituyen aproximadamente el 39 por ciento de la población total del área, que según censo 2010 es de 386.000 personas. En el curso del año 2010 se sumaron otros asentamientos, lo que permite estimar el número de asentados en 169.000 personas.

Comparando el número de personas que viven en asentamientos, el Gran Resistencia tiene 157.000 asentados más que la Ciudad de Buenos Aires. “Si en la tarea de seguir con las comparaciones agregamos ahora que 170.000 personas de la capital viven en 16 villas de emergencia, llegamos a la conclusión de que la cantidad de personas que habitan en precarias condiciones de viviendas y de desarrollo urbano son prácticamente iguales, nada más que la CABA tiene una población que supera a la nuestra en 2.500.000 personas”, analiza el documento.

Inequidad territorial

Así, subraya que la comparación permite “comprender la profunda brecha de desigualdad social y de exclusión que tiene su raíz en la inequidad territorial, lo que hace preferible que los chaqueños intentemos vivir en mejores lugares y explica nuestra escasa evolución poblacional, como también el éxodo y la expulsión masiva de chaqueños”.

En otro punto, reflexiona: “Si se mantuviera un equilibrio de exclusión social entre las poblaciones del Gran Resistencia y de la CABA, en esta última ciudad debieran existir 1.127.000 personas viviendo en asentamientos o en villas de emergencias. Si esto hubiera ocurrido, sería catastrófico para el país por la vidriera que significa la capital política de la Argentina. Sin embargo, el hecho penoso de que el 39% de la población del Gran Resistencia viva en asentamientos no es un dato social tan significativo porque se trata de la Argentina profunda y silenciosa o silenciada, de la mano de su dirigencia y de quienes gobernaron la provincia”.

Políticas insuficientes

Tras exponer los números, el Centro Mandela analizó las causas: “Hace muchos años se continuó o se intensificó la tendencia de las sucesivas administraciones de gobierno, con muy pocas y breves excepciones, que se inclinaron por políticas públicas inadecuadas o insuficientes para garantizar el acceso a una vivienda digna para los sectores más vulnerables”.

Así, asegura que “el Estado tiene los medios y los recursos para asumir un rol mucho más activo en el diseño y en la ejecución de las políticas públicas habitacionales, que en el Chaco deben tener perfiles muy particulares, en virtud de los miles de chaqueños que viven en condiciones infrahumanas en asentamientos sumamente precarios, con nulos desarrollos sociales y urbanos”.

Por eso, considera “indispensable que el Estado brinde soluciones definitivas en esta materia, superando la demagógica tarea de brindar algunos servicios públicos (agua y energía eléctrica) a las familias que viven en los asentamientos para, en definitiva, mantenerlos en esa situación de extrema pobreza y máxima exclusión.

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