Los tenían los voluntarios de La Boca y eran donados. Especiales para impacto, los protegieron más que los de otros compañeros.
“El cuartel es una institución social, tiene 80 años, Quinquela Martín fue socio fundador. Pero hace siete años que la Nación no nos da un subsidio ni nos da el dinero para comprar una autobomba o para el combustible. Y el Gobierno porteño hace el Metrobus, pero no nos compra los equipos”, se quejó Sette.
Así, la institución se autofinancia participando en la seguridad de distintos eventos, como recitales de rock o en ferias gastronómicas, por ejemplo. Para sustentarse, y también como parte de su integración con la comunidad, los bomberos prestan su sede para cursos, talleres y otras actividades para los vecinos.
Además, muchos bomberos tienen inconvenientes para conseguir trabajo, porque necesitan que sus tareas les permitan compatibilizar horarios con su responsabilidad como bomberos. Los integrantes del cuartel reciben un viático de $ 150, nada más.
Trabajan 120 personas, con turnos de 12 horas.
Para los bomberos de la Federal la situación no es mucho mejor. Si bien son profesionales, muchas veces deben hacer vaquitas para comprar los insumos faltantes. Usan equipos muy deteriorados o incompletos, como cascos sin linterna, y la flota de vehículos no se renueva desde hace diez años.
El trabajo de bombero está considerado como uno de los más estresantes del mundo, por la Organización Internacional del Trabajo. En el país hay unos 40.000 bomberos voluntarios.
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