Un casco de niño tirado en el césped

Un casco de niño tirado en el césped
El chico de ocho años que murió en el ataque del lunes estaba esperando la llegada a la meta de su padre, uno

de los participantes de la carrera. Un joven que había ido a ver correr a su novia perdió las piernas por una bomba.

La imagen de Martin Richard, el niño de ocho años fallecido por los atentados, capturó las pantallas de casi todas las cadenas televisivas estadounidenses en el día de ayer. El chico aguardaba la llegada a la meta de su padre, que participaba del maratón de Boston, junto a su hermana y su madre cuando las bombas estallaron. Ambas quedaron gravemente heridas y a su hermana tuvieron que amputarle una pierna por las lesiones sufridas. Su historia condensó el espesor de la tragedia que conmovió a toda la sociedad del país norteamericano.

"Agradecemos a todos su pésame y sus rezos", destacó Bill Richards en su primera declaración ante la prensa. "Seguimos luchando con nuestro luto", comentó el hombre, que además de contener a sus familiares heridos también tiene un tercer hijo que resultó ileso en los atentados.

Una vela estaba encendida a la entrada de la casa de su familia en el área de Dorchester, y la palabra "Paz" fue escrita con tiza en la acera junto a la entrada. Un casco de niño para montar bicicleta yacía en el césped. La vecina Betty Delorey, de 80 años, dijo que a Martin le encantaba treparse a los árboles del barrio y la cerca en las afueras de su casa.

Tim Davey, de Virginia, estaba con su esposa, Lisa, y sus hijos cerca de una tienda médica que había sido establecida para atender a corredores exhaustos, cuando comenzaron a llegar los heridos. "Ellos comenzaron a traer a personas sin piernas", dijo. "La mayoría estaban conscientes", dio Lisa Davey. "Estaban muy aturdidos."

Otra de las víctimas que acapararon gran repercusión mediática fue el joven Jeff Bauman Jr., de 27 años, cuya imagen apareció en varios diarios mientras era rescatado del lugar de la tragedia en silla de ruedas. Su padre, Jeff Bauman, dijo ayer que a su hijo tuvieron que amputarle ambas piernas. El joven había acudido a la maratón como espectador porque su novia estaba compitiendo. Afortunadamente ella no resultó herida. Para Bauman padre su hijo "simplemente estaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado".

Las explosiones en la maratón de Boston y sus secuelas fueron capturadas en imágenes espeluznantes mostradas incesantemente en Internet y la televisión, algo tristemente familiar en una era de violencia en la que se busca el máximo impacto. Las cadenas televisivas estaban dedicadas plenamente a la noticia poco después de las detonaciones. Las pantallas apenas se alejaron de la escena. Un video repetido decenas de veces se convirtió en ícono rápidamente: una toma desde arriba de la línea de meta con la explosión creando una llamarada detrás de espectadores a la derecha y derribando a un corredor.

Quienquiera que organizó el ataque se aseguró no solamente de que fuese horripilante, sino también bien documentado. Sucedió en un área atestada junto a la meta del evento principal en el feriado del Día del Patriota en Boston, "como una víspera de año nuevo en pleno día", dijo el comentarista de la NBC Brian Williams.

El portal The Huffington Post mostró varias imágenes muy gráficas, incluyendo la de Krupa y otras con personas heridas yaciendo en aceras en medio de charcos de sangre. Las imágenes del portal estaban precedidas por una advertencia de que "las fotos siguientes son extremamente gráficas y pudieran perturbar a algunos".

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