En Luján hay más de 6.500 inmuebles sin ser habitados y más de 3 mil vecinos que viven en ranchos y casillas. Las viviendas deshabitadas duplican al número de personas que se anotó en la Municipalidad para pedir una casa.
Según los datos que arrojó el Censo 2010 y que el jueves pasado empezaron a hacerse públicos a través del INDEC, en este distrito hay 37.587 viviendas de las cuales 6.599 se encontraban deshabitadas al menos al momento de pasar el censista el 27 de octubre del año pasado.
En tanto, hay más de 3.000 vecinos que viven en ranchos, casillas, alquilan una pieza o en un local construido como vivienda. Por caso, en viviendas tipo rancho viven 842 personas, mientras que en casillas el número se eleva a 2.210 habitantes.
Este déficit habitacional es coincidente con el registro oficial que lleva la Municipalidad de Luján, donde tiene anotadas a unas 3.200 familias que solicitan una casa debido a que, por su situación económica, no pueden acceder a un plan de vivienda.
El Censo nada explica –tampoco los censistas indagaron, ni tenían posibilidad de hacerlo- las razones por las cuales se evidencia el doble de viviendas deshabitadas en comparación a las solicitudes que llegan a la Municipalidad.
Con todo, el déficit habitacional muestra también las condiciones de hacinamiento que padecen cientos de familias en este partido. Mientras que en cada casilla habitan un promedio de 3,84 persona, en un rancho se eleva a 4,18.
Este problema se ajusta a lo que sucede en todo el país, donde el 20,5 por ciento de las familias sufren serios déficits en materia de vivienda por lo que sería necesario construir unas tres millones de nuevas unidades habitacionales para hacer frente a esta problemática. Así surge del Informe de la Deuda Social que elaboró la Universidad Católica Argentina (UCA), tras las tomas de tierras recientemente ocurridas en Jujuy y Tucumán.
CONTEXTO NACIONAL
El trabajo explica que "como las tasas de propiedad, de alquiler y de tenencia irregular o informal prácticamente no han variado en las últimas cuatro décadas, en la Argentina el déficit habitacional y urbano tiene un carácter estructural, que llevará tiempo para ser superado".
Según ese estudio de la UCA, el 12,4 por ciento de los hogares aún carece de agua corriente de red; el 26,8 por ciento de gas natural domiciliario; el 34,6 por ciento de cloacas; el 32,3 por ciento de desagües pluviales; y el 19,2 por ciento de pavimento.
El trabajo advierte que estos porcentajes, sumados a los de viviendas inapropiadas, tenencia irregular de la propiedad, servicios sanitarios deficitarios y hacinamiento, son notoriamente más altos en el conurbano bonaerense y entre las franjas de menores recursos.
A esto se agrega cifras alarmantes sobre contaminación, ya que el 11,7 por ciento de hogares están expuestos a industrias contaminantes, el 16,7 por ciento a basurales y el 24,1 por ciento a plagas urbanas.
Estos indicadores son socialmente regresivos porque los sectores de más altos ingresos, y que residen en las áreas mejor ubicadas, "reciben mayores niveles de inversión en infraestructura, están menos expuestos a la contaminación ambiental y se encuentran mejor cubiertos por una serie de servicios como son la educación, la salud y la seguridad".
"Lo contrario sucede con los sectores más vulnerables, que no cuentan con recursos económicos para suplir lo que no se les brinda desde lo público", señaló el trabajo.
El estudio de la UCA explica que, si bien las causas son de larga data, el estudio dice que "los actuales programas de construcción de viviendas, si bien representan un avance en la materia, no alcanzan para resolver el déficit habitacional". El trabajo advierte que el crédito hipotecario sigue "resultando inaccesible para una importante porción de la población", una expresión conocida también por los lujanenses que sueña con el techo propio.
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