El tener una casa propia en nuestra ciudad ha pasado a ser una de las máximas preocupaciones de la población. Los jóvenes que ahora desean repetir la historia de sus antecesores se encuentran con un grave problema: por más esfuerzo y ahorro que se haga, poder construir es casi un sueño.
Pero, pese a esa realidad, los datos del Relevamiento Socioeconómico del 2010, realizado por el ICEDeL, detectaron un mayor optimismo por parte de la población para poder acceder a su techo propio.
El 77,6% de los hogares encuestados es propietario y un 22,4% no lo es. Este porcentaje cayó 4% en cuatro años. Tomando como un todo a quienes no son dueños, un 74,5% tiene intención de construir o comprar una vivienda. Si tenemos en cuenta que en 2009 ese porcentaje era del 65%, la mejora llegó a casi un 10%. Y si lo comparamos con el 2007, el aumento en el optimismo de la gente se elevó en un 20,3%.
El ICEDeL, encargado de realizar el sondeo, pregunta habitualmente a los ciudadanos por qué no pueden acceder a su deseo. En 2007, 9 de cada 10 consultados indicó que el máximo inconveniente que tenía es el económico. Ese porcentaje se mantenía en 2009 (93,1%), pero en 2010, disminuyó casi un cinco por ciento, hasta llegar a un 88,3%.
Un dato interesante que dejó de publicarse era quiénes eran dueños de un terreno: en 2007, este porcentaje llegaba al 94,2%. Sería interesante saber cuánto sería ahora, para determinar si hubo o no un impacto en el sector inmobiliario ante la salida al mercado del loteo del Instituto Municipal de la Vivienda (IMV).
Otro punto que se dejó de publicar era cuánto estaban dispuestos a pagar mensualmente para acceder a su vivienda. En 2007, el 55,3% de las respuestas consignaron que podrían erogar más de $ 400. De más está decir que ese monto tenía otra importancia hace cuatro años, cuando ni las crisis del campo ni la internacional ni la inflación, habían afectado los bolsillos de los rafaelinos.
Un item que si se siguió preguntando era cuántos de los que no son dueños estaban dispuestos a participar de un plan de vivienda social. En 2009, el 87,3% dijo estar interesado. De estos, 80,9% no le importaba el lugar de la ciudad en donde se construyera y el 86,5% dijo que podría edificarla a través de un sistema de ayuda mutua.
En 2010, la mejora en el optimismo y en la vuelta a la idea del esfuerzo propio hizo que bajara la cifra a 80,8% de quienes están interesados en un plan social. Al mismo tiempo, de este total, el 87,6% dijo que no le importaba el lugar y 88,7% está dispuesto a no contratar gente, sino dedicar sus propias horas para tener su casa.
Una lectura posible de estos números implica que quienes ven al Estado como una posibilidad cierta para acceder a su techo propio (que son menos que otros años), están dispuestos a dejar de lado pretensiones por la ubicación y a poner el hombro si es necesario.
CASAS VS. DEPARTAMENTOS
Del total de viviendas encuestadas, el 98% se engloba dentro de la categoría “casa” (1,3% más que en 2009).
El tipo de materiales utilizados en la construcción es la “mampostería” en el 93% de las viviendas, seguido en importancia por el uso de “lajas”, material visible en 6% de los casos.
En cuanto a las instalaciones existentes en las viviendas se mantienen, hay leves crecimientos con respecto a las instalaciones de agua corriente, electricidad y baño. Al 2007, estos porcentajes alcanzaban el 99,2%, 97,7% y 97,3%, respectivamente. La cobertura de la red cloacal y la de gas natural se incrementaron en más de un 5% en un año, cubriendo en el corriente período al 75,2% y al 46,3% de las viviendas respectivamente.
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