Por Mariano Donadío
Vivimos una decadencia del cine romántico y el melodrama, y quizás esto se deba a que ninguno de los dos comprende el siglo XXI, este tiempo del individuo y la autoestima por sobre todas las cosas. Además, seguir la historia del sujeto que se enamora de sí mismo es un camino fastidioso y aburrido. La inglesa Grace Gelder -una cuarentona castaña, con sonrisa de anuncio de dentífrico- se casó consigo misma la semana pasada.
Los 50 invitados que asistieron a esta boda (sin valor legal) escucharon sus razones: "Estuve totalmente soltera por casi seis años. Fue un tiempo de autodescubrimiento y formé una brillante relación conmigo misma", afirmó.
Grace selló esta unión consigo misma besando un espejo que repetía su gesto. Aclaró que esto no significaba que no estuviera abierta a una boda con otra persona. Quizás algún día se mire en ese mismo espejo y se diga "el problema es que somos demasiado parecidas". Para terminar abandonándose a sí misma, en busca de otro yo que no lleva su número de documento..
Comentá la nota