Rey en casa

Rey en casa
Nalbandian arribó a Córdoba tras el anuncio de su retiro. La Copa Davis, el fin de la Legión, los partidos que repetiría y los recuerdos de sus comienzos.

El mediodía empieza a transitar sus primeros minutos y el hall de arribos del aeropuerto cordobés Ambrosio Taravella empieza a entrar en clima de rueda de prensa. Llega David Nalbandian, a horas de haber anunciado en Buenos Aires su retiro del tenis profesional, y los medios locales quieren las sensaciones finales del que en semanas se convertirá en un ex jugador de ATP. “Salió a las 11.47 de allá -por Buenos Aires-; así que se atrasó y va a llegar acá cerca de la 1...” asegura uno al pasar. Mientras, a pocos metros, el reconocido escritor Marcos Aguinis graba un documental con una cámara y un productor. La impaciencia de la prensa se empieza a notar, y como ocurre habitualmente en estos casos, se repasan historias de coberturas con el protagonista.

Pero ya está, la espera termina, apenas minutos pasan de las 13 y el que cruza la puerta de campera oscura y remera cuello polo azul es Nalbandian. Sorprendido por la cantidad de medios, y preguntando a “dónde hay que mirar”, el Rey ensaya los últimos encuentros de este tipo. “De la noticia pasó muy poco tiempo todavía. Ahora a reflexionar un poco, hacer un balance y disfrutar de las cosas normales de estar en casa y la vida cotidiana” analiza el ex número 3 del ranking de ATP. A lo que agrega: “La idea era jugar un poco más. Pero ya está, he tomado la decisión... fueron muchos años viajando y llegó en un buen momento” dice como evitando la palabra “retiro”. El hombre está bien, se lo nota tranquilo, relajado. Dispuesto a responder todo. Entonces, cuando llega la pregunta que tiene que ver con un rumor que comenzó a correr en Buenos Aires, acerca de la posibilidad de jugar Copa Davis sin formar parte del circuito, contesta con un “el que cree que puede competir sin entrenar, nunca jugó nada, estuvo sentado en un escritorio y cree que el entrenamiento no se hace”. “El entrenamiento es una cuestión diaria de alto nivel y exigencia; y gracias a eso uno se puede recuperar entre partido y partido para estar en el mejor nivel” dice desestimando la ilusión de algún desprevenido. “Es muy difícil, si no estás en el circuito y tenés rodaje permanente, no podés agarrar la raqueta de un día para el otro y jugar una serie de Davis”.

Haciendo un repaso de su carrera, PODIO le propone elegir un partido que volvería a jugar. Entonces, se detiene, fija la mirada como haciendo un rápido backup y remata: “Hay muchos... aunque por ahí no tantos -sonríe-. Hubo algunos que se perdieron por muy poco, la final en Wimbledon (en 2002, con 20 años perdió con Lleyton Hewitt), el match point de la semifinal del US Open en el 2003 (perdió con Andy Roddick). Así pensando rápido, se me vienen esos a la cabeza”.

Los periodistas de a poco empiezan a bajar micrófonos y grabadores; y él, aprovecha para mirar la puerta corrediza. La charla se termina con un Nalbandian ilusionado por lo que se dará en poco más de un mes con las exhibiciones con Rafael Nadal y la expectativa por recuperar el hombro para la cita. No hay tiempo para más, con la partida del unquillense, en el ambiente flota la sensación que el tenis argentino quedó match point en contra.

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