“Esa casa era su lugar seguro en el mundo, y ellos la invadieron, la destruyeron”, declaró la hija de la víctima

“Esa casa era su lugar seguro en el mundo, y ellos la invadieron, la destruyeron”, declaró la hija de la víctima

 “Mi mamá se tuvo que ir de su casa porque no podía vivir ahí. Ese era su lugar seguro en el mundo y ellos se metieron, invadieron, lo usaron a su antojo, lo destruyeron, y se tuvo que ir por ellos”, declaró ayer María Laura Corredera, hija de Hilda Palacios, la …

 “Mi mamá se tuvo que ir de su casa porque no podía vivir ahí. Ese era su lugar seguro en el mundo y ellos se metieron, invadieron, lo usaron a su antojo, lo destruyeron, y se tuvo que ir por ellos”, declaró ayer María Laura Corredera, hija de Hilda Palacios, la mujer que el pasado 28 de octubre fue víctima de un violento asalto perpetrado por tres personas, que la vejaron y golpearon salvajemente por más de tres horas, para luego huir con un botín calculado en unos 40 mil pesos entre dinero en efectivo, joyas y televisores.

En la jornada de ayer, se realizó la segunda audiencia del juicio oral y público contra los cuatro jóvenes imputados por el asalto a Hilda Corredera y donde declararon peritos, familiares y amigos de la víctima. El proceso continuará hoy con más testimonios, en tanto que la semana próxima se escucharán los alegatos de las partes.

Los imputados, que se declararon todos inocentes, son Carlos Flores, José María Jamad, Claudio Aguirre Alarcón y Fanny Martín. Según la acusación, los delincuentes golpearon, manosearon, rociaron con alcohol, maniataron y encerraron bajo llave en un baño a la víctima, luego de ingresar por la claraboya de un baño, previo intento de entrar por la puerta principal a partir de la participación de una mujer -que sería Martín, según reconoció Palacios-.

“La golpearon terriblemente”

En la audiencia de ayer se escuchó el testimonio de María Laura Corredera, hija de la víctima. Contó que ese 28 de octubre a las 6:00 de la mañana recibió un llamado de su madre, quien llorando le contó que habían ingresado a su casa y que la habían agredido. “Me dijo que no llamara a la policía porque la habían amenazado”, pero que antes de salir para la casa de su madre se comunicó con el 101 y que al llegar al domicilio ya había un patrullero.

“Estaba terriblemente golpeada”, dijo entre sollozos la testigo. Recordó que su madre se había bañado y que el desorden en la casa ‘era increíble’. También declaró que cuando la trasladaban a la clínica, le contó que antes del asalto una chica había ido a la casa a medianoche para pedir auxilio, pero que ella no la había dejado entrar.

Cabe recordar que la víctima reconoció a Fanny Martín, una de las imputadas en la causa como cómplice por haber intentado supuestamente un ardid para lograr que los delincuentes ingresaran a la vivienda -cosa que ante ese fracaso luego hicieron violando una claraboya del baño-, como la chica que había ido cerca de las 12 de la noche a pedir auxilio porque supuestamente la perseguían.

Corredera contó que su madre presentaba “golpes en todo el cuerpo. Le costaba respirar, estaba con la cara muy hinchada”. Tras casi una semana de internación, ‘volver a la casa fue otro duelo’. “La casa seguía teniendo los signos de violencia de estas personas. Mi mamá se tuvo que ir porque no podía vivir ahí. Ese era su lugar seguro en el mundo y ellos se metieron, invadieron, lo usaron a su antojo, lo destruyeron y ella tuvo que salir de su lugar por ellos”, dijo la testigo, quien remarcó que “todas las ventanas tenían rejas, incluso la claraboya, y si así y todo ellos pudieron entrar, cómo se iba a quedar en esa casa”.

“La casa está rodeada por un cerco de más de un metro. Ellos intentaron lograr su confianza y entrar por la puerta, y como no pudieron se metieron por la claraboya, invadiendo su propiedad, su lugar seguro”, agregó Corredera, quien al momento de describir el estado actual de su mamá, afirmó que “yo la veo más triste, más apagada, con menos ganas que antes”.

“Ya no volvió a ser la misma”

Nora Alicia Cudugnello, amiga de la víctima y quien dijo conocer a uno de los imputados, José María Jamad porque su hija fue compañera de la escuela; relató que el estado de Hilda tras el asalto “era terrible. Yo nunca pensé que la vería así”.

Amiga por más de 36 años, la testigo afirmó que se enteró del hecho durante la mañana del lunes, a las pocas horas de que la víctima fuera internada en una clínica privada. “Su estado era terrible. Nunca pensé que la iba a ver así. La verdad que me afectó muchísimo”, contó y recordó que “estaba destruida, la cara era todo un hematoma, no era la Hilda que yo conocía, la verdad que fue terrible”.

Dijo que durante un tiempo fue cada noche para hacerle compañía, “porque era una persona que no podía estar sola. Fueron casi dos meses. Después se mudó porque ya no soportaba estar en esa casa. Era un calvario. Ella estaba mal por lo que le había ocurrido. Esa casa pasó a ser una tortura. El baño que había dejado hermoso para su comodidad, pasó a ser el lugar donde vivió todo eso terrible que le pasó. Ella no tenía ganas de salir. Se retrajo. Fue una vivencia muy dura para ella”, relató.

Luego sostuvo que “de a poco se fue reacomodando su vida, lo ha intentado, pero no es la misma persona que yo conocía. Le costó mucho volver a trabajar porque la cara la tenía deformada. Yo admiro el coraje que tuvo para decir las cosas que dijo en este juicio”, expresó la testigo.

Testigos

El primer testigo de la jornada fue Jorge Aníbal Oyhenardt, profesor de genética UNLPam y socio del laboratorio que analizó muestras recolectadas de un cuchillo tipo Tramontina que fuera encontrado en el techo de la casa de la víctima y de una bolsa de nylon que contenía parte de las joyas recuperadas. El profesional dijo que del material genético analizado se desprende que ‘hay evidencia muy fuerte’ en cuanto a coincidencias de parámetros con el ADN del imputado José María Jamad. En el caso de la bolsa, fue menos categórico y habló de ‘evidencia moderada’.

Luego declaró la psicóloga Clarisa Cáceres Rivero, quien atendió a Hilda Palacios desde el día posterior al hecho, 28 de octubre, hasta el mes de diciembre. Dijo que el tratamiento fue de contención, ante las secuelas que pudiera dejarle el evento traumático que había vivido. Afirmó que la víctima tomó un rol activo y a partir de eso se pudo trabajar ‘muy bien’ sobre las ‘vivencias terroríficas’ que relató.

Finalmente prestó declaración Norma Anzuai, empleada doméstica de la víctima, quien no aportó demasiados datos. Dijo que Hilda ‘estaba toda golpeada. Muy lastimada’. Además detalló que la casa está rodeada de tapial, con rejas, ‘es todo cerrado’, indicó.

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