La salud de José Alperovich ya se convirtió en una cuestión de Estado. Como sucede en todas partes del mundo cuando los gobernantes se enferman, cuestiones de naturaleza privada se transforman en públicas y hasta en políticas.
La ausencia del gobernador y el accidente en el cual sufrió la rotura de la uretra, motivó todo tipo de comentarios e hipótesis, algunas de las más descabelladas. También motivó que algunos pretendan sacar réditos políticos de la situación, tal el caso del legislador José Luis Bussi. El actual parlamentario provincial en representación de la corriente política republicana que lidera, presentó un proyecto para que "el Poder Ejecutivo informe sobre el real estado de salud del señor gobernador, su diagnóstico, motivo de la intervención quirúrgica a la que fue expuesto, posible evolución e incapacidades sobrevinientes que pudieran menoscabar la total plenitud de su vida física y psíquica".
Picardías al margen, en la Casa de Gobierno están realmente preocupados por el vacío de poder que se genera ante la ausencia de Alperovich, un hombre que no suele delegar demasiado la administración del Estado. Por este motivo, varios esperan ansiosos su vuelta a Tucumán.



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