La carta de un joven que se quedó con el auto en la Panamericana y nadie lo ayudó

La carta de un joven que se quedó con el auto en la Panamericana y nadie lo ayudó

Se llama Juan Ignacio Buosi y contó en una carta de lectores a LA NACION la experiencia negativa que vivió una madrugada que se le rompió el auto en el Acceso Norte

Quedarse con el auto suele ser un problema y un dolor de cabeza. Más, todavía, si la emergencia ocurre en una zona rural, con poca iluminación o en una zona de poco tránsito. Si se pudiera elegir donde tener que enfrentar ese evento desafortunado, de antemano se podría preferir que ocurra en un autopista antes que en una calle perdida de un pueblo. Sin embargo, Juan Ignacio Buosi puede dar fe que no siempre las cosas funcionan así.

En una carta de lectores publicada hoy por LA NACION, el joven relata la historia que vivió en el Acceso Norte cuando se le quedó el auto por un desperfecto mecánico de origen desconocido. No solo no tuvo la ayuda que esperaba del personal de la Panamericana, sino que tampoco obtuvo auxilio de la Policía, de comerciantes, ni siquiera de su compañía de seguros.

Cuando las cosas vienen mal, parece que los astros se alinean para hacer sufrir, una tras otras, todas malas. El siguiente es el texto "Los Malos", que Bousi envió al diario y que fue incluida en la selección de envíos publicados en la edición de hoy.

"Situación: Panamericana, a la una de la madrugada. Llegando al peaje de Pilar, el auto sufre un desperfecto y comienza a hacer un fuerte ruido. Bajo la velocidad. Asustado, llego a la barrera del peaje y le aviso al joven de la cabina del percance. Le pido si puede abrirme, para dejar el auto a un costado. Me dice que primero pague el peaje y luego deje el auto. Así lo hice. Me acerqué nuevamente a la cabina de peaje para pedir que alguien me facilitase un teléfono y llamar así al seguro, ya que la batería de mi celular se había agotado. "No, no tenemos nada", me dicen. OK.

"Voy a la policía del peaje. Hago el mismo pedido. "No, no tenemos nada." Y agregan: "Decile al del peaje que te llame una grúa para que te baje de la autopista". Espero una hora. Llega la grúa, me baja en el siguiente puente. Estación Petrobras Tortuguitas. Me acerco a la gomería 24 horas de la estación. Les digo si podían prestarme una herramienta. Contestación: "No, yo sólo vendo". OK. Me dirijo al autoservicio de la estación. Explico que se me quedó el auto y pido prestado un teléfono. "No, no tengo nada." Imploro: "Te pago la llamada, ¡por favor!". Nada. Reviso entre mis cosas en el auto y encuentro un cargador. Lo enchufo en la estación. Movistar no dispone de crédito para realizar esta llamada. Intento cargarlo de todas las formas posibles. Hablo. "Disculpe, nuestro servicio está funcionando mal", me dicen. "¡Pero por favor, tengo una urgencia!" "No hay nada que podamos hacer." Llamo a mi hermana. Le cuento y le pido que por favor llame al seguro desde su casa. Trata durante una hora. No responden. ¡Pero si es 24 horas! Justamente uno paga especialmente para estos casos. Nada. Consigo el teléfono de una grúa cercana. Espero una hora más. Llego a mi casa. Pago 400 pesos. Me indigno.

"No me duele el auto, son fierros, se rompen, le pasa a cualquiera. Lo que sí me llena de bronca es nadie me quiso dar una mano, ninguno de todos con los que me crucé. Estoy convencido de que hay más gente buena que mala, pero les aseguro que ese lunes a mí me tocaron todos malos".

Juan Ignacio Buosi

DNI 27.512.473.

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