Además de buscar refugio en los afectos, Elisa Carrió se alejó ayer de la tormenta política y el estado deliberativo que se instaló en la Coalición Cívica (CC) luego del decepcionante 3,24% obtenido en las internas presidenciales del domingo último. En el partido se combinan duras críticas a la estrategia de campaña en las internas y la necesidad de mantener las 12 bancas que pondrá en juego en la Cámara de Diputados el 23 de octubre (sólo seis de sus diputados no renuevan este año).
El legislador porteño y lilito Fernando Sánchez también reconoció "errores en el estilo de nuestro diálogo con la gente", pero destacó que, en su feroz autocrítica del lunes último, "Carrió volvió a sumar puntos con la sociedad". Los disensos se han venido sumando desde el cierre de listas, cuando partieron la diputada Fernanda Reyes; el diputado bonaerense Sebastián Cinquerrui, y otra histórica de ARI: la diputada Marcela Rodríguez, hoy con bloque propio.
Carrió volverá para participar, el 6 de septiembre, del congreso nacional partidario que decidirá la nueva estrategia. Su rol será "secundario", aunque nadie sabe si podrá cumplir con esa premisa luego de muchos años en el primer plano político.



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