"No es el fin de mi carrera"

Julio Cobos hizo esta semana otra de sus piruetas políticas. Aunque esta vez podría ser la última de su meteórica carrera. Cuando en el radicalismo todos daban por sentado que iba a jugar fuerte en la campaña ocupando el lugar de candidato a diputado nacional, Cleto volvió a ser Cleto.
“No me iba a sentir bien como diputado”, les dijo a sus correligionarios, dejando molestos a varios, incluido al candidato Roberto Iglesias, con quien Cobos apenas si había recompuesto niveles mínimos de diálogo tras años de cruento enfrentamiento.

Presidente no, candidato a gobernador tampoco, diputado no tiene ganas. Cobos se vuelve a su casa y deja detrás de sí la impresión de que se acabó su meteórica carrera política que en sólo ocho años lo llevó de la Universidad hasta la vicepresidencia. Y de allí a acariciar un sueño presidencial.

“No creo que se haya acabado mi carrera política. Para hacer política no hay que estar en ningún cargo. Me pareció que lo más oportuno era hacer un descanso. Las circunstancias se han dado así. Fueron ocho años duros e intensos y no me sentía bien siendo diputado nacional. Después de haber sido gobernador y vicepresidente, no es el mejor lugar”, despeja Cobos frente a Diario UNO en el frío mediodía del sábado en el club Mendoza de Regatas.

–Hay molestia partidaria porque su decisión no es parte de una estrategia para las elecciones.

–No, todo lo contrario. La estrategia estuvo en la discusión interna. Apenas llegué, con el que primero me junté fue con Iglesias. Pero lo mío puede ser un alivio para él y para Juan Carlos Jaliff: no se va a nacionalizar la elección y por ahí es mejor para ellos.

–Iglesias dijo una frase muy fuerte sobre su decisión: “Se bajó del avión”.

–No…ya está. Son ocho años en cargos importantes y no me iba a sentir cómodo. Yo aporté a la unidad.

–¿No siente que desperdició un inmenso capital político?

–Yo tenía dos caminos: o renunciaba o cumplía en las condiciones que estaba. Prioricé mi obligación ciudadana de permanecer en el cargo.

–¿Qué va a hacer ahora?

–Trabajaré. El tema educación lo seguiré militando, aunque me causó gracia que dijeran que me iba a ir a dar clases a la UTN. Seguiré trabajando en educación en una fundación. Para volver a dar clases tengo que actualizarme.

–Insisto: da la sensación que se terminó la política para usted…

–Y bueno…para usted. Así me dijeron cuando me fui del Ministerio de Obras Públicas (en 2001) y se equivocaron. Qué se yo, no siento que sea el fin de mi carrera política.

–¿Realmente no siente eso?

–Veo mucha ligazón en la mentalidad, el pensamiento de los periodistas políticos y los políticos. ¿Por qué voy a desaparecer?

–Es más que una mentalidad política. A veces en la vida el tren pasa sólo una vez.

–A veces pasa una vez, en otras cosas no. No es el fin del mundo.

–Y en su cabeza, ¿qué tiene pensado hacer?

–Descansar, aunque soy un tipo inquieto. Veremos…Me dedicaré a la ingeniería, estudiaré. Qué se yo, habrá que ver cómo me siento. Pero si uno es gerente de una empresa, después no puede ser jefe de sección.

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