El santoral de la Iglesia Católica recuerda hoy a San José, evocando al padre de Jesús de Nazareth quien, como históricamente ha constado en todos los textos religiosos, era de profesión carpintero. De allí que, por asociación, el gremio de los trabajadores y creadores de la madera también estableció el 19 de marzo para celebrar su día.
Alumnos de carpintería junto a su maestro, en una de las maquinarias instaladas en el amplio taller.
Va de suyo, entonces, que el de carpintero es uno de los oficios más antiguos, y más allá de que la tecnología lo ha modificado en parte, no puede dejar de reconocerse la importancia que en él tuvieron aquellos verdaderos artesanos que, en casos de países como la Argentina, asimilaron y transmitieron de generación en generación los conocimientos que sembraron en los primeros tiempos auténticos maestros ebanistas.
En aquellos tiempos de pioneros del oficio, la magnífica capacidad creativa de los carpinteros no contaba con la ayuda de herramientas y tecnologías que en la actualidad reducen en modo significativo las dificultades y el tiempo empleado en la realización de los trabajos. Incluso, era habitual la utilización de maderas que, en algunos casos, ya no son tan fáciles de conseguir, tales como peteribí, viraró, cedro paraguayo o guatambú, por citar algunas, las que permitían elaborar muebles de una indiscutible calidad, refrendada por su duración y conservación a través del tiempo.
Hoy en día, la industria del mueble no está exenta de materiales más modernos que le otorgan mayor practicidad a sus realizadores y costos considerablemente menores a los destinatarios de su trabajo. Placas enchapadas, madera aglomerada y hasta plásticos y otros materiales sintetizados, tienen en la actualidad una participación muy alta y creciente en el rubro, por lo que los muebles construidos con maderas “puras” y tradicionales constituyen una suerte de producción especial en la que, por lo tanto, los costos y precios son significativamente más elevados, en muchos casos también debido a su fabricación a pedido e incluso con medidas especiales.
No obstante, el de la carpintería continúa siendo uno de los oficios más reconocidos y, en no pocos casos, también admirados, sin lugar a dudas por el innegable componente artístico que, a pesar de la proliferación de la producción en serie y de las nuevas tecnologías, continúan agregando a su trabajo quienes lo eligieron, muchos de ellos no sólo como su actividad laboral sino también como un modo de poner en práctica sus inquietudes creativas. Una cualidad que, en verdad, no es fácil de encontrar en muchos oficios.
Aprender el oficio con posibilidades ciertas de hallar una salida laboral
Al Centro Polítécnico “Arturo Juan Ferrero” asisten alrededor de cien adolescentes que durante dos años aprenden los oficios de tornería, herrería y carpintería.
El establecimiento, que funciona merced al respaldo de los ministerios de Bienestar Social, de Educación y de Producción, y el CERET, albergó en otras épocas a jóvenes y adolescentes que acarreaban distintos problemas de carácter social, pero con el tiempo fue cambiando el perfil de su matrícula y en la actualidad ingresan a él adolescentes de entre 16 y 18 años que no han completado sus estudios, y que aspiran a encaminarse en la vida mediante la práctica de un oficio.
Ayer fue precisamente el primer día de clases de carpintería, y en horas de la tarde, uno de los grupos en que están divididos los alumnos de primer año recibía las primeras nociones del maestro Néstor Flaquer.
La división en grupos fue adoptada para optimizar la enseñanza, que de ese modo es un tanto más personalizada de lo que sería con todos los alumnos compartiendo cada clase. Los nuevos integrantes de la comunidad educativa del Centro Politécnico están por estos días, por lo tanto, familiarizándose con explicaciones técnicas sobre carpintería en la pizarra y maquinarias que progresivamente irán utilizando a lo largo de los dos años en que concurrirán al establecimiento, cuyo equipamiento ha mejorado notoriamente a partir de los denominados Planes de Mejora implementados por el Gobierno nacional.
Su responsable, Néstor Sandoval, informó que hace cinco años comenzaron a recibir los beneficios de esos planes, lo que redundó, entre otras ventajas, en la posibilidad de contar con una amplia gama de maquinarias, herramientas, materiales e insumos, así como la instalación de un sistema de calefacción central, que modificó notoriamente las condiciones en que alumnos y docentes transcurren el horario escolar en las amplias instalaciones, que hasta no hace mucho estaban lejos de ser las más adecuadas en la temporada invernal.
Sandoval explicó que “las condiciones para ingresar son tener aprobado el noveno año del sistema educativo anterior o el tercer año del secundario”, agregando que “por la mañana (el establecimiento) funciona como centro de capacitación laboral para chicos que no llegaron a esos niveles de enseñanza.
La inscripción aún no ha sido cerrada, por lo que aquellos adolescentes que reúnan los requisitos señalados están a tiempo de acercarse, en lo posible acompañados por sus padres, para interiorizarse sobre el funcionamiento de un centro de enseñanza que afrece una alternativa válida en cuanto al aprendizaje de carpintería, herrería o tornería.
Existen pruebas concretas de ello no sólo en la ciudad sino también en otros puntos de la zona y de provincias vecinas, donde varios de los egresados han sido contratados por importantes empresas y otros han puesto en marcha sus propios emprendimientos.
Es posible, por lo tanto, que algunos de los adolescentes que ayer por la tarde asistieron por primera vez a las instalaciones de la calle 14 entre 103 y 105, dentro de no muchos años celebren también, el 19 de marzo, el Día del Carpintero, tal como hoy lo hacen quienes alguna vez decidieron hacer lo mismo que ellos están haciendo ahora: aprender el oficio.
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