Carpa Verde: advierten por "la vuelta del abigeato"

¿Mano dura?: los integrantes de la Carpa Verde dijeron que hace unos años se cortó el robo de ganado por una decisión política. No explican quién la tomó pero dicen que es "una decisión difícil" para quien decide aplicar la ley "en forma extricta y sin basilamientos (sic)".
Integrantes de la Carpa Verde dijeron que "con profundo pesar y extraña sorpresa por la inexistente difusión, tenemos el desagrado de anunciar la temible y aborrecible vuelta del abigeato serial a las zonas agropecuarias lindantes a ciudades de la provincia de La Pampa".

En un comunicado la Carpa Verde explica que en los meses de diciembre de 2009 y enero y febrero de 2010, en un radio de no más de treinta kilómetros a la redonda de Santa Rosa "hemos recibido los datos que nos indican que al menos veinte bovinos han sido faenados en forma ilegal y trasladados para la venta en la ciudad de Santa Rosa". También denunciaron otros robos, de grupos electrógenos.

La Carpa Verde sostiene que "el abigeato no lo cometen personas que no tienen para comer y salen a buscar comida al campo. Estos hechos de robos profesionales, de alta dificultad operativa, cuentan con una logística que no muchos ’pobres con hambre’ pueden realizar. Lo que ocurre detrás del abigeato es que existen organizaciones muy bien aceitadas donde el minorista le pide al carneador determinada categoría de animal para luego ser disimulada o bien con otros cortes de legal procedencia (con sello azul) o se procesa para la fabricación de milanesas, hamburguesas o chacinados".

Dicen que "el robo de hacienda no es negocio para nadie". Y analizan que "el primer damnificado es el productor en forma directa porque se ve afectado económicamente al no contar ya con el animal que se le sustrae de su establecimiento, dañando su capacidad de trabajo por desfinanciamiento".

"El consumidor -sigue el documento- no paga los cortes más baratos ya que los delincuentes se quedan con el 100% de la ganancia y encima se expone a enfermedades que afectan su salud en forma involuntaria ya que no conoce el origen de lo que está consumiendo, él y su familia".

La Carpa Verde remarca que "el Estado, primero no recauda impuestos por ningún concepto a lo largo de la cadena de valor cárnica (ni el productor, industriales, comerciantes, ni al consumidor). Y tampoco eroga recursos a través de sus servicios de salud (hospitales) donde debe atender al público en ocasiones afectado por el consumo de productos que no han sido controlados por autoridades competentes, contribuyendo esta actividad ilícita a la propagación de enfermedades de muy difícil erradicación".

Ponerle fin

La Carpa Verde se pregunta "¿cómo es posible que no se pueda poner fin a este delito tan dañino para toda la sociedad?".

Afirma que "no es la primera ni la última vez que ocurrirá el abigeato con tanta virulencia", mencionando lo ocurrido a principios de la década actual. "Y también recordamos cómo se puso fin a esas acciones. Fue con una orden política. Sí, así de fácil, pero a su vez de difícil aplicación por ser una acción comprometida políticamente y seguramente incómoda para quien toma la determinación de aplicar la ley en forma extricta y sin basilamientos (sic)".

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