Para muchos, estos días son la excusa perfecta para comer un asado en familia o con amigos, más allá del canon religioso.
Es que para muchos -más o menos aferrados a la religión católica- estos días en los que el país entero se prepara para tomarse un descanso, esta es la oportunidad de juntarse con los seres queridos con brindis de por medio, alrededor de la parrilla.
Y de hecho, los carniceros aseguraron ayer, día previo al feriado, que a diferencia de otros años en esta oportunidad las ventas de la carne de vaca no descendieron, mientras que sí lo hicieron las de pescados y mariscos. "La gente igual está comprando carne. Lo que más llevan es asado o blanda; el pescado se está vendiendo, pero no como en otros años", explicó Fabián Caro, de la carnicería Gonzalo, ubicada en pleno centro de la ciudad.
Varias circunstancias ayudan a explicar el fenómeno. Tal vez porque el kilo de merluza - que generalmente es la más solicitada para esta época- ronda los 40 pesos o porque la vigilia ya no se concibe de manera tan literal como antes, es que no en todas las casas el aroma a las típicas empanadas o las mezclas a base de frutos de mar impregnarán el ambiente.
Para Cristian Arlin (34), por ejemplo, la fecha sí es significativa porque es un momento de reflexión. Pero también cree que mientras se acerca el fin de semana no está mal prepararse para la reunión con amigos. "Hago vigilia sólo el viernes y el miércoles, sábado y domingo no como muy distinto al resto del año", comentó el hombre mientras aguardaba su turno para llevar unas costillas y vacío para el asado que había organizado ayer por la noche.
Para Mercedes Arrieta (29), esta semana es muy especial en materia de reflexión, pero nada tiene que ver con lo que "uno coma". "En verdad compré algo de carne para frizarla y preparar varias comidas. Creo que el momento de entender las enseñanzas de Jesús y todo lo que él nos dejó no está ligado al consumo de pescados", comentó la joven y recordó que en su barrio los vecinos no pudieron comprar la merluza anunciada por el gobierno nacional a 18 pesos el kilo.
"Los bolsillos no dan para tanto; si quisiera comer pescados y mariscos toda la semana no me alcanzaría el presupuesto para alimentar a mi familia", se quejó Mercedes, que trabaja como encargada de una rotisería.
Otros mendocinos, más alejados de la fe católica, consideran que el viernes por la noche es un buen momento para reunirse con sus amigos y éste no será la excepción. Gabriel Guzmán (29) es uno de ellos. El joven aseguró que inclusive desde hace ya varios el Viernes Santo es la excusa perfecta para reunirse con su grupo, no a rezar sino más bien a degustar las bondades del tradicional convite argentino. "Empezamos como una picardía y nos quedó la costumbre", confesó Gabriel, que no es católico y dejó en claro que respeta todos los credos.
En la carnicería Rizzo, ubicada en el carril Godoy Cruz de Guaymallén, las ventas de carnes rojas son casi tan significativas como las que se registran para días especiales, como Año Nuevo o el 1 de mayo, Día del Trabajador. Oscar Albino, encargado de este negocio, contó que las costillas, el vacío o la punta de espalda no han dejado de venderse e incluso ha sido necesario sumar refuerzos de cortadores, sobre todo para el sábado y el domingo. "Hay muchos clientes que compran pero igual lo dejan en la heladera para el asado del domingo de Pascuas", aclaró Albino.
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