Son los aumentos más resonantes y de mayor impacto en la gente. No hay perspectivas de baja en lo inmediato. El desorden que hay en los valores motiva que por un mismo corte se pueda pagar hasta $10 de diferencia. Lo que esconden las ofertas.
La suba del principal alimento de los santiagueños llegó a los $39 por kilogramo en cortes como la colita de cuadril y el lomo. Otros cortes blandos que se pueden destinar al preparado de milanesas, por ejemplo, llegaron a ubicarse en un rango de $32 a $37 en algunos negocios.
Asimismo, algunos locales lanzaron ofertas de fin de semana especialmente en el asado, pero incluyeron en ellas cortes que originalmente no son con ese destino específico. Por ejemplo, ciertas ofertas incluían carne con abundante grasa o hueso. Algo similar sucedió en los precios especiales que se manejaron para la carne picada.
En tanto, la disparada de los precios, también abrió algunas brechas entre algunos negocios de barrio y los céntricos. Hay valores que en ciertos casos se ubican en la mitad de lo que ofrecen los segundos. Por ejemplo un kilogramo de asado se vende a $10 cuando en otros negocios se sitúa en $16 a $20.
El Lic. Javier Martínez del Valle, analista del mercado ganadero, expresó ayer al ser consultado por EL LIBERAL: "La verdad que no creo que vaya a aumentar mucho más por ahora, porque en realidad se ha dado una conjunción de factores, algunos estructurales como la falta de hembras y la aceleración del proceso de faena de animales jóvenes en los últimos años que impedía producir mayor cantidad de kilos debido a los subsidios que eran solo para los animales livianos", indicó.
Agregó: "Eso nos impidió sacar a los años siguiente animales más pesados, entonces le quitó kilos al mercado, se sumó la faena de hembras que produce falta de terneros más la producción para faena en pesos muy livianos de animales, son cuestiones estructurales, pero se sumaron cuestiones coyunturales como el comienzo de las lluvias en una temporada que venia de una seca muy fuerte, eso aceleró los tiempos del aumento de precios y lo potenció, le dió un elemento adicional, porque levanto mucho la categoría del precio de la hacienda y por consiguiente el de la carne".
Puntualizó que "de esta suba se podía absorber hasta un 20% pero cuando supera esos valores se traslada finalmente al cliente, ahora calculamos que a partir de estas lluvias esos animales que se retuvieron van a salir gordos de los campos y si además se normaliza el ingreso de animales de feed lot –engordes a corral- , si se normalizan los pagos de compensaciones a los feed lots que están en un 50% de la capacidad de producción de carne que tienen para esta época del año, lo que contribuyó a potenciar el faltante de carne, el precio se podría distender".
Añadió que "cuando el novillo ya está gordo no tiene mucho más para esperar, se le puede cargar unos kilos adicionales pero no demasiado, entre marzo y abril tendría que empezar a normalizarse una parte de la provisión pero también dependiendo a ver que políticas se buscan para que este aterrizaje entre la liquidación y la retención sea un aterrizaje suave en los precios".

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