La falta de animales obligó a reducir el trabajo en los establecimientos a 2 o 3 días por semana. Desde el sector reclaman apoyo oficial. Caso por caso, las empresas más representativas de la industria local.
Tan difícil es todo que firmas reconocidas como San Javier y Vildoza trabajan en promedio 3 días por semana, y desde hace meses, por su iliquidez, fraccionan el pago de sueldos. Un dato clave es la curva descendente iniciada en los ?90, cuando se faenaban en Mendoza unas 30 mil cabezas; hoy, casi la mitad.
Mientras el Sindicato de Obreros y Empleados de la Carne recorre las firmas con asambleas en defensa de las fuentes de trabajo, tambien intercede ante la Nación para que las empresas se incorporen al Programa de Recuperación Productiva (Repro). La iniciativa prevé subsidiar hasta $600 por el haber mensual de cada trabajador.
"Esto está cada vez peor. San Javier ya les ha informado a sus empleados que cerrará a fin de mes, y en general la ayuda no llega. Igual, es pan para hoy y hambre para mañana: veremos qué hacer para salvaguardar la estabilidad de las familias, pero ante el primer despido iremos a un paro general. Porque los trabajadores no quieren subsidios, sólo quieren trabajar", indica Carlos Buenanueva, secretario general del sindicato en Mendoza, quien declaró el estado de alerta y movilización.
Causas: básicamente ingresan menos animales para faenar localmente, a causa de que las grandes cadenas concentran su faena en Córdoba (la subvenciona en Huinca Renancó) e incluso San Luis (que ahora construye 2 frigoríficos casi en el límite con Mendoza) y achican costos de logística. Una tendencia reforzada por los propios introductores que se busca neutralizar con el cobro de una tasa de ingreso. Caso por caso los frigoríficos más importantes:
San Javier: Es una incógnita el futuro laboral de 89 empleados, que llevan al menos 9 meses cobrando en cuotas su sueldo, incluso el último aumento de $1.000 no remunerativos. Ante las dificultades, la empresa, que ya había acotado de 200 a 188 horas semanales la faena, solicitó ayer la "garantía horaria" (reducir el pago de 200 a 140 horas/semana) como última medida para evitar despidos.
Su propietario desde hace tres décadas, Julio Melchor, esperó en vano la ayuda del Repro e incluso apoyo de la comuna de Maipú. "Es muy probable que tengamos que reducir el personal si no aplicamos la figura de empresa en crisis, y de no haber salida con eso tendremos que cerrar. Esperamos que el Sindicato se avenga a la garantía horaria", dice Melchor.
Campo Los Andes. Funciona desde hace años en Tunuyán, y su situación es parecida. Arrastra una crisis desde hace casi un año, cuando su ritmo de faena promediaba los 400 animales por semana; hoy apenas representa un 50%.
"No se sabe si el mes que viene seguirá trabajando. El año pasado se faenaba 2 días durante 4 horas y media, pero ahora hubo que reducir el horario a la mitad. ¿Cómo se mantiene la actividad en éstas condiciones? Ajustando los costos mientras esperamos asistencia financiera", describe el contador Marcelo López.
Precisamente, la firma había recibido asistencia vía Repro hasta noviembre, pero fue sólo un parche y no una cura definitiva. Por eso ahora la firma propiedad de la familia Muzaber gestiona ingresar al Repro nuevamente.
Para López , "la industria está muy castigada a raíz del aumento de los precios de la hacienda, porque se ha achicado el área ganadera a manos del crecimiento de la implantación de soja. La cotización se mueve independiente de la inflación y la demanda obviamente se redujo".
Vildoza: Identificada como una de las marcas históricas del rubro en Mendoza, basta comparar sus dimensiones años atrás con el presente: a mediados de la década del ?80 supo contar con un plantel de 250 personas, mientras que hoy conserva menos de la 1/4 parte para trabajar sólo 3 días.
"No quiero ahondar en detalles, pero esto empeora en forma exponencial. De hecho, estamos evaluando puertas adentro qué haremos", confiesa su dueño, Guillermo Sánchez, quien descree de el auxilio financiero nacional "porque a pesar de la crisis que se vive ningún frigorífico está recibiéndolo".
Las excepciones
Unos pocos frigoríficos se mantienen a flote. Su salvavidas es haber diversificado la producción, como lo hizo María del Carmen. Sus pares le reconocen a José Glielmi, su propietario, la capacidad de aprovechar hasta el último gramo de grasa de cada animal para comercializarlo. Así logra mantener un ritmo de trabajo y los sueldos al día.
Apostar a la fabricación de embutidos le permite a Avenida "defenderse" mucho mejor de la retracción de la actividad. Y, con la continuidad, asegurar estabilidad a 60 puestos de trabajo.
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