ROMA (ANSA).- Sin temor, pero bajo estrictas medidas de seguridad, comenzó ayer el Carnaval de Venecia, una de las fiestas más populares y tradicionales de Italia, en el que los asistentes disfrazados por primera vez tuvieron que sacarse las máscaras para ser inspeccionados por las fuerzas de seguridad.
ás de 100.000 personas inundaron ayer la plaza San Marcos después de pasar por los detectores de metales instalados en los puestos de control policiales, donde también son revisadas carteras, mochilas y bolsos. "La imagen que queremos transmitir es la de una «fiesta segura», no la de una con calles o plazas blindadas", indicó el jefe de la policía municipal de Venecia, Marco Agostini.
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