Carlos Villalba, el exintendente de Salvador Mazza, continúa gozando de privilegios, no solo a nivel político, sino también a nivel judicial, pese a estar imputado como partícipe de trata, una de las actividades ilegales más lucrativas en el mundo, después del tráfico de drogas y de armas, según las Naciones Unidas.
La situación de Villalba se complicó en los últimos días cuando el juez federal Miguel Antonio Medina lo citó a indagatoria, acusado de partícipe del delito de trata. La imputación surgió a partir del testimonio de dos mujeres que declararon haber sido trasladadas por el exintendente a un prostíbulo de villa San Antonio donde los agentes federales lo sorprendieron la noche del 15 de agosto pasado. Villalba presentó un recurso en contra de la citación a indagatoria y pidió la eximición de prisión. El juez corrió vista al fiscal Eduardo Villalba, quien se pronunció en contra del primer planteo por considerar que hay elementos de prueba para indagarlo. A pesar de ello estimó que el imputado puede permanecer en libertad, con lo cual el polémico dirigente podrá desarrollar la campaña política con normalidad. Respecto a la indagatoria, la defensa presentó un recurso de apelación y será la Cámara Federal de Apelaciones quien resuelva si finalmente Villalba responderá o no por el grave delito que se le imputa.
La trata de personas es un fenómeno global, según lo determinó Naciones Unidas en Palermo, Italia, en 2000. Argentina ratificó dicho protocolo y en abril de 2008 adaptó este documento a la 26.364. Según el instrumento se define como trata la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, con fines de explotación sexual, laboral, esclavitud o prácticas similares, la servidumbre y la extracción de órganos. Las dos mujeres que declararon ante el juez Medina dijeron que Villalba las trasladó hasta el prostíbulo y por eso quedó comprometido.

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