Las primeras palabras del nuevo papa, el Jorge Mario Bergoglio, tras anunciarse su designación y comparecer en el balcón de la Basílica de San Pedro del Vaticano fueron:
"Queridos hermanos y hermanas. Buenas noches. Ustedes saben que el deber del cónclave es elegir al obispo de Roma y parece que mis queridos hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo. Pero estamos aquí. Les doy las gracias por la acogida y dos las gracias a la ciudad de Roma como su obispo".
"Antes de nada quiero pedirles un favor, quiero rezar una oración por nuestro papa emérito Benedicto XVI, oremos todos juntos por él para que el Señor lo bendiga y la virgen lo guarde", dijo el pontífice y comenzó a rezar el Padre Nuestro y después el Ave María.
"Comenzamos este camino, obispo y pueblo, obispo y pueblo", repitió, "el camino de la Iglesia de Roma, que es aquella que preside todas las iglesias en la caridad, recemos por nosotros, el uno por el otro, recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad.
En una breve intervención, el pontífice dijo que ahora comienza "un camino" para que el que pidió que recen "unos por otros para que haya una gran fraternidad".
"Deseo que este camino de la Iglesia que todos comenzamos, con mi vicario aquí presente se el de la evangelización de esta hermosa ciudad".
"Quisiera dar la bendición, -prosiguió-, pero antes les pido un favor, les pido que ustedes recen al Señor por mí, pidan al Señor que bendiga a su obispo, hagamos silencio para esta oración de ustedes por mí".
Tras unos minutos de silencio, el pontífice impartió la bendición "urbi et orbi" y antes de despedirse anunció que mañana irá a rezar a la virgen para que custodie la iglesia de Roma. "Nos vemos pronto", dijo antes de finalizar su primera intervención ante miles de fieles con un "buenas noches y buen descanso".


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