El carancho más famoso, el viento, la nieve, el fuego, el frío y ahora la niebla, entre los motivos por los que estamos hace 12 horas sin luz

El carancho más famoso, el viento, la nieve, el fuego, el frío y ahora la niebla, entre los motivos por los que estamos hace 12 horas sin luz

Si hay algo de lo cual el gobierno del FPV carece, es de imaginación a la hora de explicar desde el absurdo, la absurda realidad en la que nos metieron en estos 25 años de gobierno ininterrumpido. Al momento de realizar esta nota, hace 12 horas que no hay luz en la ciudad. El listado de excusas más o menos creíbles, está agotado. Lo insólito aparece, entonces, como remiendo de la falta de trabajo, dedicación, seriedad, compromiso y profesionalismo de una empresa (SPSE) espejo de los gobiernos que la han sostenido.Hoy la culpa la tiene la niebla.

Río Gallegos es una ciudad sin luz. No nos referimos al aspectos político, sino a la energía eléctrica. Semanalmente los habitantes de esta capital sufrimos cortes en muchas oportunidades y por periodos muy prolongados. Todo ocurre sin planificación, como es común en esta provincia. Las interrupciones del servicio de energía se producen en cualquier momento y como hoy, por ejemplo, llevamos 12 horas con falta de luz en la ciudad.

Hace más de 25 años que el partido gobernante (FPV/kirchnerismo) hace campaña prometiendo el mundo maravilloso que olvidan inmediatamente después de las elecciones. Y así estamos. Seguimos peor que hace 50 años atrás, porque al menos, en ese tiempo y hasta el ascenso de dos personajes políticos a presidentes, la luz la suministraba una vieja usina que si decaía, se explicaba por la antigüedad de los fierros. Cuando gobernaba Sergio Acevedo, se compraron turbinas, se repararon generadores y toda suerte de ingenios, que no lograron detener los cortes a pesar de las repetidas promesas durante la campaña que le hizo Néstor y sucesivamente durante los dos gobiernos de Peralta y hoy en el de Alicia Kirchner. Y la luz se sigue cortando.

La panacea era el interconectado, fueron las represas inconclusas y el monumento a la corrupción llamado: usina termoeléctrica de Río Turbio. Todo una mentira total y absoluta. Como contrapartida, lo ha venido haciendo sistemáticamente el oficialismo, antes de cada elección, promete el “autoabastecimiento” energético en una Santa Cruz donde ni siquiera se puede mantener encendido un foquito en la mesa de luz.

Nadie se hace cargo. Servicios Públicos Sociedad del Estado, es un elefante ineficiente que solo sirve como reducto de los amigos del poder que deben esperar una buena jubilación en algún rincón de esta ineficiente estructura, alimentada de corrupción desde el sector político incapaz de mejorar en los procedimientos y en lo actitudinal.

Los que han pasado y siguen pasando como presidentes de SPSE son siempre los mismos. Ineptos, sin que les importe nada el servicio en sí mismo, reducen todo a explicaciones de las más variadas. Cada corte tiene una excusa y como con el correr de los años ya han agotado los motivos más o menos creíbles y lógicos, desde hace un tiempo a esta parte, escuchamos las más increíbles explicaciones, sin que se les pongan coloradas las mejillas.

Esta mañana, Río Gallegos amaneció con una cerrada niebla y desde las 3 de la mañana no había energía en toda la ciudad. Acostumbrados a las excusas más estúpidas, en la Redacción ensayamos como hipótesis que seguramente así como la luz se corta cuando hay viento y lluvia, también lo hace cuando hay sol, nieva, está seco y por qué no, por efecto de la niebla.

Lo que parecía una burla, se transformó en realidad. Desde SPSE se explicó que dos torres del acceso a la ciudad, habrían sufrido una especie de afectación por parte de la niebla, actuando por congelamiento y sacando el dispositivo de servicio (¿?). Claro, que estamos en Argentina y en Santa Cruz, entonces, es válido entender que no hay ningún tipo de previsión y la única condena posible es quedarse a oscuras 12 horas, como las que llevamos hasta este momento, sin ningún tipo de comunicación técnica, tiempo estimado de reparación ni (obviamente) algún responsable aparente por lo que hubiere ocurrido.

Pero esto no es todo. En otras oportunidades desde SPSE se le echó la culpa a un carancho, que había dejado a la ciudad sin luz por muchas horas al chocar con un transformador y desde la empresa tuvieron hasta la osadía de enviar un comunicado con la foto del pájaro muerto.

Pero tampoco el problema se agota en la falta de luz, también se incrementa con la vuelta de la luz, ya que los golpes de tensión generan la rotura de electrodomésticos, televisores y artículos de difícil reposición y como si todos fuesen oportunistas que buscan desfinanciar a SPSE aportando su queja, la empresa (sin justicia mediante que les exija nada) mira al vecino que llega a reclamarle como un presunto enemigo y lo hace transitar por una periplo de desgaste, tiempo perdido y discusiones, solo para tratar de no pagarle lo que ellos mismos le han destruido.

La falta de vocación reclamatoria, por parte de la ciudadanía, es la única razón por la cual los vecinos no acuden con camionetas a dejarles en la puerta de las oficinas de SPSE las heladeras, los televisores quemados y demás aparatos que la ineptitud de una empresa obsoleta, atravesada por la corrupción, ha logrado dejar inservibles.

Río Gallegos es una ciudad donde se hace casi imposible mirar una película, hacer una reunión, trabajar, festejar un cumpleaños o simplemente querer vivir dignamente como corresponde a una sociedad del siglo XXI y no del siglo 19. Y lo peor es escuchar a la hoy gobernadora y sus antecesores, explicarnos, como lo hacía Julio de Vido, en qué consistía la “matriz energética” a la que arribamos con el interconectado.

Todas mentiras sobre las mentiras. Seguramente en las elecciones de medio tiempo en el 2017, volverán a aparecer los candidatos del FPV y escucharemos a la propia gobernadora, hablar maravillas de los logros que hemos tenido en materia energética, gracias a la década ganada y es posible que todos los males que estamos sufriendo hoy, sean achacables al gobierno nacional que está destruyendo todo lo que hizo el modelo.

Son mentirosos patológicos, pero lo peor no es que lo sean, sino que nadie reclame para sacarlos de donde están, por serlo.

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