“El capricho de los de turno impide que sigamos trabajando en el ámbito público”

Así lo definieron los doctores Serena Kolman y Andrés Barroni, quienes desde ayer ya no trabajan en el Hospital, luego de que la justicia fallara a favor del municipio y habilitara así la no renovación de sus contratos. Entre otras cuestiones, los médicos hablaron de amenazas y maltratos, además de hacer hincapié en su desempeño profesional.
Luego de que el martes se conociera la decisión del juez en lo Contencioso Administrativo Pablo Quaranta, dando lugar a lo actuado por la Municipalidad en lo que hace a la no renovación de los contratos laborales de los médicos Serena Kolman y Andrés Barroni, los profesionales hicieron llegar a esta redacción una carta.

Entre otras cosas, comentan quiénes son y cómo ejercen sus profesiones, a la vez que advierten que lo ocurrido con su situación de trabajo se relaciona directamente con una larga historia de precariedad laboral ejercida por los distintos gobiernos.

También plantean que el cese de sus contratos fue precedido de “amenazas de larga data por parte de las autoridades”, sumados a maltratos que se viven a diario en el Hospital.

Cabe recordar que a los médicos les comunicaron a mediados de diciembre que no se les renovaría sus contratos laborales a partir del 1º de enero. Ante esa decisión tomada por el director del Hospital Ricardo Lapenta -cuando estaban a días de pasar a planta permanente luego de haber estado como contratados más de 5 años-, recurrieron a la justicia. Presentaron una medida cautelar contra el municipio, pero el juez Quaranta determinó el último martes no dar lugar a ese recurso y habilitar al Ejecutivo a no renovarles el contrato laboral.

A continuación, la carta:

Somos hijos de lo público

“El Juez no encontró antecedentes en la jurisprudencia que impidieran la no renovación de contratos a trabajadores del Estado. Esa es, ni más ni menos, la causa por la cual la Justicia falló a favor del Municipio en la medida cautelar que solicitamos.

¿Causas del “despido”?. Ninguna.

¿Y ahora que?.

Nos pareció correcto y oportuno devolver, aunque sea en palabras, algo a la Comunidad que siempre ha estado apoyándonos. ¿Cómo? Contando quiénes somos y qué hacemos con nuestras propias palabras, libres de malentendidos e información falsa.

Somos Serena Kolman y Andrés Barroni, azuleños (uno nativo, otra por adopción). Tenemos un hijo de 19 meses y otro en camino. Ambos somos “hijos” de lo Público, fuimos a la Escuela Normal y luego a las Universidades de Buenos Aires y Rosario. Hicimos nuestra Residencia de Médicos Generalistas en el Hospital Pintos y las Unidades Sanitarias de nuestra ciudad, lugares en los que estamos desde el 2005.

Desde que nos recibimos hemos transcurrido nuestra vida profesional en forma comprometida, responsable y honesta, tal cual fuimos educados en nuestras respectivas familias.

Tenemos un legajo impecable, sin apercibimientos ni quejas de colegas ni de pacientes. En cuanto a los errores que pudimos haber cometido, decimos que de ser humanos se trata, ¿verdad?, involuntarios obviamente, pero hemos sido lo suficientemente humildes como para reconocerlos y obrar en consecuencia.

En el ámbito privado también nuestra actuación se caracteriza por el compromiso, responsabilidad y altísimo grado de respeto por los pacientes, sus dolencias y sus familias, lo que nos ha deparado el reconocimiento de los mismos.

Todo esto lo logramos gracias a un gran esfuerzo personal, trabajando muchas horas del día y a veces de la noche, pero también gracias a nuestra familia que se vio comprometida con nuestra profesión desde el día que la elegimos.

Larga historia de precariedad laboral

Ahora bien, lo ocurrido con nuestra situación de trabajo tiene que ver con una larga historia de precariedad laboral ejercida por los gobiernos. Se contrata a un trabajador y al año de iniciado, el mismo automáticamente pasaría a ser de planta permanente, al menos eso dice la Ley Nacional de Trabajo y la Carrera Médico Hospitalaria que es la “Constitución” que nos rige en el Hospital Pintos. Pero por una cuestión de “usos y costumbres” todas las gestiones (aclaramos esto para no herir susceptibilidades) pasan a sus empleados a los 5 años. Ambos llevamos 5 años y 7 meses contratados. Lamentablemente, el historial jurídico dice que los contratos pueden no renovarse sin causa. Esto es lo que nos ha pasado.

Pero hagamos una salvedad con nuestro caso: cuando se nos notifica el cese de los contratos nos dicen, entre otras falsedades e injurias, que las causas son “incumplimiento de guardias, falta de capacitación, carpeta médica”, etc. Ante cada “causa” presentamos nuestra respuesta que la descalificaba y desmentía: nunca dejamos de hacer una guardia, incluso la famosa guardia de fin de semana tan conflictiva, tenemos los postgrados y cursos que nos avalan para ejercer tanto en el ámbito de la guardia general como en la terapia intensiva y atención primaria. Nunca se nos pidieron las credenciales que así lo dicen ni copias del libro de guardia que probarían lo que nos intentaban “achacar”. Con respecto a la licencia médica sólo vamos a decir que no se puede prescindir arbitrariamente de un trabajador porque se enferma.

Decisión arbitraria y autoritaria

Como todos saben, toda esta cuestión administrativa del cese de los contratos fue precedida de amenazas de larga data por parte de las autoridades, sumada a otra serie de maltratos que ocurren a diario con compañeros colegas y no colegas, incluyendo comentarios ofensivos.

Es el temor lo que les impide hacer las correspondientes denuncias. ¿Dónde se ha visto que funcionarios serios, profesionales de la salud, se dirijan así a sus colegas y/o empleados?.

Nosotros no tenemos color político ni militamos en ninguna agrupación. Estamos afiliados a un gremio, ATE, ejerciendo nuestro derecho a ser representados.

Evidentemente toda la cuestión pasa por algo meramente personal, no es casualidad que seamos cesanteados los dos, siendo un matrimonio. Desconocemos el por qué ya que, insistimos, nuestra carrera está intacta.

Sea cual fuere lo que ellos creen válido para dejarnos sin trabajo, no tiene asidero alguno, es una decisión arbitraria y autoritaria. Recurrimos a la Justicia como una forma de demostrarles que nuestra manera de proceder es diferente a la suya, aún sabiendo que las posibilidades de que se fallara en nuestro favor eran escasas debido a la jurisprudencia. Lo volveríamos a hacer.

El capricho de los de turno

No sabemos qué pasará con nuestro futuro laboral en el ámbito público. Han sido muchos años trabajando allí y el capricho de los de turno impide que lo sigamos haciendo actualmente afectando seriamente a la salud pública.

Nos sentimos profundamente agradecidos con toda la comunidad (compañeros, familia, pacientes, amigos, gremio, desconocidos) que nos apoyó, que ha ido a las movilizaciones, que nos ha escrito y telefoneado, incluso a aquellos compañeros de trabajo que no se han manifestado por recibir amenazas y tener miedo de pasar por lo que nos toca pasar a nosotros.

Seguiremos trabajando en otros ámbitos de la misma manera que lo venimos haciendo, y esperando que hechos así no vuelvan a ocurrir con nadie nunca más”.

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