Cappiello denuncia que el paro afectó la atención de las urgencias

El ministro de Salud provincial, Miguel Angel Cappiello, denunció que el paro de 48 horas que los gremios de estatales provinciales ATE y UPCN realizaron la semana pasada generó problemas en la atención, ya que el personal no médico de los hospitales “no garantizó las guardias mínimas” y hubo casos en que “se resistieron a internar a pacientes que reclamaban cuidados intensivos”.
En la misma línea, el titular de la cartera local, Lelio Mangiaterra, advirtió que “se pusieron trabas para atender las emergencias”. Los pacientes tuvieron que ser derivados a los nosocomios municipales, que rápidamente se colmaron, y terminaron internados en sanatorios privados.

“Un paro no puede poner en riesgo la vida de la gente”, manifestó Mangiaterra, quien expresó que durante los días de paro (jueves y viernes de la semana pasada) los gremios dificultaron la atención de las emergencias. “Esta nueva modalidad es muy grave, porque antes había una merma en la atención pero no en las urgencias, como sí está pasando ahora”, advirtió el secretario de Salud municipal.

Problemas. En los efectores de salud, los gremios UPCN y ATE representan a mucamas, camilleros, administrativos y personal de limpieza. Al no trabajar este personal, los hospitales amanecen sucios, no hay quien arme una cama, traslade a un paciente o alcance una historia clínica a un médico.

Hasta ahora, los paros de estos gremios afectaban la atención sanitaria porque paralizaban toda la actividad, pero se mantenía una guardia mínima en los sectores de emergencia. Pero la semana pasada eso no ocurrió.

Mangiaterra reconoció que hubo problemas para atender a personas con paros cardíacos y también a parturientas a punto de dar a luz. Esas y otras situaciones se intentaron remediar derivando a los pacientes a otros nosocomios, incluso privados.

Pérdida. El paro de 48 horas de la semana pasada provocó que miles de personas que debían ser atendidas en consultorios externos tengan que volver a pedir un turno y por lo tanto esperar tal vez 15 días o un mes para hacer una consulta.

Las cirugías programadas, que se solicitan con meses de anticipación, también se suspendieron. Quienes perdieron los turnos (más de 600 personas sólo en el Hospital Provincial) deberán esperar unos cuantos meses más.

Desde la central de derivaciones del Sistema Integrado de Emergencia Sanitaria (Sies) manifestaron que si bien ellos saben cuántas camas libres hay en cada hospital, antes de enviar a un paciente socorrido deben preguntar “si lo van a aceptar o no”.

El coordinador del área, Juan Becerra, explicó que “muchas veces se rechazan pacientes porque en el hospital no están dadas las condiciones para atender ese cuadro puntual, pero en el caso de los paros es distinto porque esta vez hubo camas disponibles pero no quisieron recibir a los pacientes”.

Postales. Luego de los tres días de inactividad (uno por el censo y dos más por los paros), más el fin de semana, ayer los hospitales volvieron a la normalidad. Muchos pacientes fueron para volver a solicitar los turnos perdidos, mientras los gremios anunciaban otra medida de fuerza para esta semana de 72 horas (ver página 9).

El Hospital Provincial (Alem y 9 de Julio), por ejemplo, mostraba una postal más que lamentable. Gente que deambulaba para pedir un nuevo turno para que algún médico le recetara un medicamento.

Entre ellos había una mujer que tuvo cáncer que debió esperar durante varias horas para que le efectuaran una mamografía que debía habérsele hecho la semana pasada y no pudieron por el paro. También un hombre que fue a ver a su cuñada internada porque no sabía quién le iba a dar de comer. Sólo algunas pinceladas del triste rastro de dejadez y abandono. Y eso que el personal de limpieza ayer trabajaba...

Mientras esto se veía en los pasillos, en una de las oficinas del nosocomio se caía parte del revoque por un problema de humedad en el techo, fruto de que no se barrieron las hojas a tiempo.

Así, mientras los gremios profundizan las medidas de fuerza, el sistema se resiente y quienes lo padecen son los enfermos, que además de sufrir una dolencia se convierten en las primeras víctimas del sistema.

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