El ministro de salud aseguró que el polémico ex secretario de Rodolfo Enrico, fue nombrado recientemente en un cargo jugozamente remunerado en el Instituto Autárquico Provincial de Obra Social (IAPOS).
Empero, los antecedentes y la significancia surgida de las públicas y notorias actividades políticas del ahora beneficiado con un importante emolumento por desempeñarse en la obra social de los santafesinos desvirtúa o reconduce su tratamiento.
Producto de una conjugación de factores pero entre los que sin duda predomina el intenso grado de control social que en Rafaela sus ciudadanos e instituciones históricamente han ejercido, la historia política local, y, en particular en materia de gestiones públicas, no registra demasiados antecedentes negativos.
El aserto incluso deriva en una construcción de memorias y verdades colectivas mas concluyentes aún cuando se comparan los aludidos registros con los de otras ciudades, o, si se quiere, cuando tal comparación se traslada a órbitas estatales provinciales o nacionales.
En ese marco, habitualmente compartido y aceptado mas allá de las pertenencias político-partidarias o las lógicas disidencias con los gobernantes de turno, hay algunos hechos que aparecen nítidamente cuando de recordar sucesos escandalosos en la política rafaelina se trata.
Y de allí, surge incontrastable en dos de ellos, los dos más cercanos en el tiempo incluso, el nombre de Daniel García como protagonista principalísimo.
En rigor a la cronología, podemos comenzar con la indudable participación cuando era Secretario del entonces Concejal Enrico en la divulgación de la serie de correos injuriosos entre abril y mayo de 2002.
Por ello, mas allá de las investigaciones internas y de la correcta percepción social al respecto, García fue imputado penalmente y demandado civilmente en las causas derivadas por aquella acción vil y contumaz, deliberadamente dirigidas a desprestigiar a conocidos profesionales, políticos y empresarios rafaelinos.
El claro "ánimo" de dicho accionar repudiable de quien entonces debía emplear como funcionario público su tiempo y conocimientos a favor de la comunidad refuerza las hipótesis incriminatorias.
Es así que las principales "víctimas" del ataque fueron personas de reconocida filiación política justicialista, y, en el plano profesional, de neta relación con el ámbito de la salud, y, en concreto, personas con intereses contrapuestos a los defendidos por el tándem Enrico-García, por su vinculación con la Asociación Médica del Departamento Castellanos.
En efecto, el propio médico ex concejal reconoció en sede judicial que "los nombres, cargos, funciones y anécdotas" vinculadas a los contenidos de aquellas cadenas de mails injuriantes no eran accesibles a la generalidad de la población.
Por el contrario derivaban necesariamente "de la participación que junto a mi Secretario (García) veníamos teniendo desde hace años en una comisión de salud de la UCR y del Concejo de Administración del SAMCo".
La existencia de ese núcleo de "intereses contrapuestos", válidos en sí, como en toda actividad, fue reconocido también en alguna de las causas judiciales por el propio directivo de la AMDC Carlos Santana, aunque tuvo su costado grotesco con la recordada frase "somos un grupo de poder", esbozada por el Jefe del Nodo de Salud, Alejandro Ruíz Díaz, en épocas en las que intentaron imponer mediante un Concurso a todas luces viciado, y por ende trunco, a una persona afín al frente del Hospital local.
A las piñas
Amén de la clara identificación de los autores de los hechos narrados anteriormente, sin lugar a dudas que el halo de desprestigio rozó también a toda la institución Concejo Municipal en un momento -2002- en que la clase política intentaba "reconciliarse" con la sociedad.
Es por ello que no podemos pasar por alto el sentimiento que seguramente embargó a muchos ciudadanos al enterarse de la brutal agresión física, ocurrida algunos años después, del todavía secretario legislativo García, hacia el Concejal Víctor Fardin.
La ocurrencia de un hecho de estas características, por parte de una persona que no puede alegar como atenuantes déficits educativos o formativos –contador público nacional, y de edad madura- en un ámbito legislativo, en donde se esperan discusiones en el marco del intercambio de ideas tendientes al consenso, exceptúa de mayores comentarios.
Significancia
Al comienzo de la nota hicimos referencia a "antecedentes" (ya expuestos) y "significancia". En este último ítem, no existen basamentos documentales tan sólidos para afirmaciones concluyentes, aunque sí para fuertes sospechas.
Se sabe que la relación de Rodolfo Enrico con Daniel García se mantuvo incólumne, habiéndolo protegido deliberadamente el primero, a punto tal que el segundo sólo se alejó de su cargo tras el mencionado incidente de pugilato.
También es conocido el posicionamiento e influencias de Enrico en el poder político gobernante en la Provincia, apuntalados hoy más que nunca con la perfomance de su hija Natalia, futura Directora del Nodo Rafaela. Por ello no sería de extrañar que, el "renunciamiento" al inminente cargo que Enrico "merecía" tras la finalización de su ciclo en el Concejo, tenga ahora su "moneda de cambio" con el nombramiento de su fiel amigo en el IAPOS.
El tiempo dirá si, como especulamos desde estas páginas, al analizar el freno de la impecable actuación de la Dirección General de Personerías Jurídicas en su decisión de intervenir el irregular devenir de la Asociación Médica, existe como trasfondo una verdadera complicidad y protección del Gobierno de Hermes Binner.

Comentá la nota