Quilmes obtuvo su primer triunfo en su retorno a la Liga Nacional: 88-75 ante Gimnasia de Comodoro, en Once Unidos. Fue irregular pero cerró con inteligencia.
Fue un gran primer cuarto el de Quilmes. En base a una gran ofensiva, le anotó 31 puntos a su rival. Diezmado por la ausencia en la pintura de Diego Romero (lesionado en su rodilla), el equipo de Ramella supo sustituirlo con agresividad en la pintura. Gimnasia, con el manejo de De los Santos en la base, intentó responder pero se encontró con una férrea defensa. El local sacó una ventaja de 14-6 a los cinco minutos. Walter Baxley (10 puntos en el período) fue de lo mejor, secundado por Sahdi (buena conducción, asistencias y 5 puntos). Gallizi aportó lo suyo, ante un flojo norteamericano como Clancy. Quilmes manejó la ventaja y cerró el cuarto arriba 31 a 19.
La irregularidad y la sequedad ofensiva de Quilmes apareció en el segundo cuarto. Todo lo bueno hecho en ataque al inicio, cambió de golpe. Gimnasia logró un parcial de 13-4. El local sólo anotó siete puntos en los primeros siete minutos. De pronto, dos triplazos de Maciel y Ortiz despertaron la noche y le devolvieron la tranquilidad al “Cervecero” (41-32). Gimnasia, que se había puesto a un punto, otra vez tuvo que volver a remar de atrás. El cierre del segmento fue 44 a 34.
A la vuelta del descanso largo, Quilmes tuvo una muy mala mitad de período. Porque Gimnasia logró un parcial de 13-2 que provocó su remontada en el juego, una vez más. La visita siguió dañando con Orlietti en la pintura, más Byron Johnson. Así llegó a ponerse al frente por primera vez desde el inicio: 46-47. Ni el minuto solicitado por Ramella logró frenar la embestida comodorense. Pero Quilmes logró salir de ese mal momento gracias a sus arrestos individuales: corajeadas de Marín y Sahdi para volver a estirar la ventaja a cinco puntos (52-47). Entonces, nuevamente con el control de las acciones, el conjunto de Ramella profundizó en la figura de Ghersetti, indetenible por momentos (56-50). El equipo de García, sin rendirse, revivió con un triple de Casinelli, una corrección de Johnson y dos tiros en la línea de Scala, fouleado sobre la chicharra. De esa forma, Gimnasia logró llegar al último chico a sólo un punto (58-57).
Para el último episodio, Ramella retomó el quinteto inicial titular. Gimnasia llegó al empate (64-64), complicando con Orlietti (6 puntos en ese lapso). Sin embargo, como en toda la noche, cada acercamiento de su rival fue correspondido con una demostración de carácter por parte del “Tricolor”: parcial de 10-0, con Ghersetti, Baxley, Marín y Maciel como estandartes (74-64, a cinco minutos). Para entonces, Gimnasia de Comodoro fue perdiendo su confianza, ante un Quilmes que mejoró y reacomodó notablemente su defensa. Además, penalizado desde el inicio del último segmento, la visita se cargó de faltas (Orlietti, que venía siendo importante, llegó a las 4).
Con paciencia, inteligencia, manejando el ritmo del juego, Quilmes cerró la noche sin inconvenientes. Ghersetti continuó imponiéndose como en toda la noche, y de ese modo el “Cervecero” redondeó su primer triunfo en la temporada, casualmente en su estreno como local. El primer juego de cuatro consecutivos en Once Unidos. Un buen momento para empezar a despegar.

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