Las manifestaciones dejaron dos muertos en Manama y ocasionaron disturbios en Sanaa
En Bahrein, un reino del Golfo Pérsico que tiene sus reservas petroleras agotadas y es relativamente pobre en comparación con las otras monarquías de la región, la policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a cientos de manifestantes en varias localidades chiitas, según testigos.
Un joven, Fadel Matruk, fue asesinado ayer por una bala de fragmentación disparada por la policía, que intentaba así dispersar el cortejo fúnebre de Ali Mushayma, de 22 años.
Este último había muerto anteanoche como consecuencia de las heridas recibidas durante la represión policial sobre manifestantes en Diya, un pueblo chiita cercano a la capital. "Un enfrentamiento entre ciertas personas que participaban en los funerales y una patrulla de las fuerzas de seguridad provocó la muerte de Mabruk", afirmó un comunicado difundido en Twitter.
Las protestas fueron organizadas vía Internet y los llamados a la "sublevación" se enviaron por las redes sociales, tal como sucedió en Túnez y Egipto. El bloque chiita en el Parlamento, el movimiento Al-Wefaq, que cuenta con 18 diputados sobre un total de 40, anunció ayer que suspendía su participación en la asamblea en respuesta a la "salvaje" represión de las manifestaciones.
En un comunicado, el movimiento Al-Wefaq afirmó apoyar "las reivindicaciones legítimas del pueblo, que reclama una reforma política radical y la alternancia pacífica del poder".
"Unas 20.000 personas se manifiestan de forma pacífica en la plaza Lulu de Manama y piensan pasar la noche allí", explicó anoche por teléfono el presidente de la Asociación de la Juventud para los Derechos Humanos, Mohammed al-Maskati.
En un mensaje televisivo, el rey, jeque Hamad ben Isa al-Jalifa, subrayó que "las reformas siguen avanzando en Bahrein y no se detendrán" y añadió que "la libertad de expresión es un derecho reconocido por la Constitución".
Además, en un tono conciliador, el monarca manifestó su tristeza por "el deceso de dos queridos hijos".
"Que todo el mundo sepa que nosotros hemos encargado al viceprimer ministro Jawad ben Salem al-Aarid formar una comisión especial para determinar los motivos que desembocaron en esos lamentables incidentes y que nuestra principal preocupación es la seguridad del país y de los ciudadanos", agregó Al-Jalifa.
Manifestaciones similares tuvieron lugar también en la capital yemení, donde por cuarto día consecutivo se produjeron enfrentamientos entre opositores y partidarios del presidente yemení, Ali Abdullah Saleh, en el poder desde 1990.
Alrededor de 1000 activistas de derechos humanos, estudiantes universitarios y desempleados fueron bloqueados por la policía antimotines, que dispersó la manifestación usando gases lacrimógenos, bastonazos y armas de electroshock cuando se dirigían a la casa de gobierno yemení.
A medida que se dispersaban por las calles laterales, los activistas fueron atacados por partidarios de Saleh armados con piedras, botellas rotas y dagas. Cinco personas resultaron heridas, según una fuente de la oposición.
Los manifestantes opositores coreaban consignas como "fuera del país gobierno corrupto", "revolución hasta la victoria", "viva Túnez, viva Egipto", "fuera Ali" y "después de Mubarak, Ali", en alusión a la caída del presidente egipcio Hosni Mubarak, el 11 del actual.
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