Roberto Matach, arquitecto de Ushuaia se refirió al funcionamiento de las canteras en la provincia y cuestionó que por cuestiones ambientales dejaron de funcionar en las ciudades mientras “estamos en localidades que crecen y necesitan canteras para poder generar hormigón y demás”. Aseguró que en su lugar “tenemos camiones que van y vienen a Tolhuin con varias toneladas de piedra todos los días, rompieron toda la ruta y contaminando el ambiente con la quema de combustible”.
El debate comenzó cuando por cuestiones ambientales, la dirección de Medio Ambiente de la provincia, delegó en los municipios la indicación de que las canteras no pueden seguir funcionando en los ejidos urbanos, una determinación que se tomó hace varios años en Ushuaia y ahora ha anunciado el municipio de Río Grande,y en las canteras locales ubicadas sobre la playa ya no se extrae material.
Para Roberto Matach, arquitecto de Ushuaia “el problema de las canteras lo tienen que tratar más en serio porque amen del hecho ambiental, estamos en ciudades que crecen y necesitan canteras para poder generar hormigón y demás”.
“En el caso de Ushuaia cuando la intendencia decidió cerrar las canteras, cuando las canteras tienen un potencial muy importante todavía, y a cambio de eso tenemos camiones que van y vienen a Tolhuin todos los días con varias toneladas de piedra todos los días, y rompieron toda la ruta”, explicó.
El arquitecto sostuvo que “cuando hablan de ciudades ecológicas, amigables, defendiendo el medio ambiente, no consideran que los camiones van quemando combustible, tirando gases, rompiendo la ruta, solamente porque no se hace un plan de explotación a las canteras”.
En Ushuaia “hemos propuesto que se otorguen licencias a la explotación de canteras donde se estaba trabajando en la zona del autódromo y demás, donde las empresas tienen que entregarle al municipio en un año toda la manzana con todos los servicios, entonces el municipio empieza a tener tierra disponible para solución habitacional para gente con pocos recursos, entre otras posibilidades”, dijo Matach.
Respecto a las críticas que surgieron de empresarios de Río Grande hacia las canteras de Tolhuin, el arquitecto señaló que “no es cierto que en Tolhuin el material sea de mala calidad, me parece una chanza para no ir a Tolhuin a buscar el material. En general el problema que tienen los áridos acá es el tema del lavado y en algunos casos, hay una piedra que es una arcilla, que se utilizó en el asfalto desde Tolhuin hacia Puente Justicia, y al tiempo se empezó a romper porque esa bolita que parecía piedra y era arcilla expansiva al recibir humedad se expandía y se terminó rompiendo. Esto no quiere decir que esté presente en todas las canteras de Tolhuin”.
Aunque destacó que “hay una incidencia de costos muy importante, por eso hay que defender las canteras en la ciudad. En Ushuaia el metro cúbico de hormigón vale 2.500 pesos, y en Río Grande vale 2.000 pesos, solo por la diferencia en el traslado desde Tolhuin”.
Finalmente señaló que “hay un error de concepto en esta idea de querer eliminar las canteras para conseguir ciudades amigables, me parece que hay que poner en la balanza todo. Nunca dialogaron con nosotros, fueron decisiones unilaterales, en el caso de las canteras de Ushuaia”.
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