En 2010, la ingeniera agrónoma Virginia Bonvecchi realizó un relevamiento de esa actividad en todo el partido de Luján. Registró que la mayoría de las cavas fueron abiertas en lugares ambientalmente inadecuados y con buena aptitud agrícola.
Bonvecchi se desempeña como docente en la carrera de Agronomía de la Universidad Nacional de Luján, en la asignatura Edafología, vinculada al manejo del suelo.
La explotación de canteras en el distrito, principalmente para la extracción de tosca, ha generado algunas situaciones conflictivas en los últimos años. El ejemplo más reciente estuvo vinculado a una enorme excavación iniciada en un predio cercano al Acceso Oeste, como parte del emprendimiento privado Los Juncos y bajo la publicidad de una supuesta laguna artificial. Por otra parte, semanas atrás se presentó un proyecto en el Concejo Deliberante para regular distintos aspectos de la actividad.
- ¿Por qué afirma en su trabajo que la actividad de las canteras es la principal causa de pérdida de suelo en Luján?
- Existen diferentes categorías de degradación de suelo, donde no se llega a perder el recurso, sino que son impactos que pueden llegar a ser reversibles. En el caso de las canteras, el recurso se pierde. El suelo que se saca es irrecuperable, porque estamos hablando de miles de años de evolución. Si bien acá tenemos antecedentes de hornos de ladrillos, el volumen de suelo que se pierde es considerablemente menor al de este tipo de extracción minera. Por eso digo que es la principal causa de pérdida de suelo, en cuanto a magnitud y en cuanto a volumen.
- ¿Cuáles son las variables que utilizó para analizar el impacto que la actividad tiene en el distrito?
- El trabajo analiza lo que está ya instalado, pero en definitiva busqué establecer una serie de criterios que se deben tener en cuenta al momento de instalar una cantera. Por empezar, las canteras tienen que estar en áreas rurales. También hay que tener en cuenta una serie de criterios ambientales y otros con el sitio en relación a los usos que hay en su entorno. Por ejemplo, cuando analizo qué distancia hay a una ruta o a una población, esto tiene que ver con el grado de peligrosidad de esa cantera desde el momento en que está siendo explotada hasta el final, que es la parte más compleja. A través de una serie de indicadores, se construyó un índice de peligrosidad de las canteras: distancia a rutas, cerco perimetral, vigilancia, etc.
- ¿Qué ocurre con la instalación de estas canteras en cuanto a los niveles de los suelos?
- Una de las cosas recurrentes que tiene la localización de este tipo de actividades es que se busca un curso de agua, porque generalmente, al atravesar más de una napa, necesitan volcar ese excedente de agua a algún lugar. Lo más económico es disponer de algún curso de agua o de un área baja donde volcar esos vertidos. Eso implica impactar directamente en un recurso hídrico. En algunos casos se cambia el curso, se modifican los caudales, también la vegetación de un humedal. Según la profundidad a la que llegue la explotación, se perfora la primera o segunda napa. De todas maneras está bastante probado que existe interconexión entre todas las napas. Por eso también se modifican las napas y la actividad implica extraer agua potable que se termina enviando a un curso de agua.
UBICACIÓN
- En su trabajo usted indica que la mayor parte de las canteras están ubicadas en lugares inadecuados. ¿Qué implica eso?
- Te diría que todas las canteras del partido están en lugares inadecuados. Por ejemplo, las más viejas que hay, ubicadas alrededor del basural y que concretamente sabemos que tienen residuos de cromo, han quedado englobadas por un área periurbana, por lo cual desde el punto de vista de la peligrosidad tienen un grado máximo.
- En ese lugar también están las cavas donde Curtarsa arrojaba sus residuos.
- A esas cavas, que están pegadas al arroyo El Haras, yo intenté entrar varias veces a verlas, pero no me permitieron. Además de tener dudas sobre cómo fueron construidas con respecto al tapizado, he visto una especie de renvalse para que, si se llenan de agua, se vierta directamente al arroyo. Enfrente de eso, pegado al basural, hay cavas que tienen varias décadas. Sabemos que ahí Curtarsa en su momento hizo vuelcos. El cromo está ahí, incluso en su momento se veía el color del cromo.
- ¿En qué otros sectores del partido se ubican estas canteras?
- Después están los alrededores de la ruta 5, con esas canteras grandes que se han hecho para la construcción de la autopista. Además de que son profundas y de estar cerca de una ruta, al momento del relevamiento no tenían ningún tipo de señalización ni de cerco perimetral. Tienen agua y son bastante profundas. Después tenés canteras dispersas, en algunos casos más escondidas. La mayoría están cerca de áreas urbanas, contrariamente a lo que uno hubiera esperado. Esta última que se está haciendo, la de Los Juncos, está encubierta como una laguna para un emprendimiento urbanístico, pero es una cantera que habrá que ver en qué termina. Si se hace el negocio inmobiliario, será una cantera con doble finalidad. Una vez me mostraron el expediente de Los Juntos y realmente era una hoja, una carátula.
- En cuanto a la ubicación de estas explotaciones, usted expone que generalmente se localizan en las mejores tierras para el cultivo.
- Esa es otra de las cosas importantes. Cuando se planifica el crecimiento urbano, se olvidan que para vivir las ciudades necesitan producción de alimentos y que, si bien cada vez somos menos un partido rural, le guste a quien le guste, el partido sigue siendo rural en un 90 por ciento de su área. Ante eso, insisto en que aunque la urbanización avance, deberíamos planificar el crecimiento urbano pensando en conservar los mejores suelos respecto a su calidad productiva. Ese aspecto tampoco se tiene en cuenta. Siempre hay que tener en cuenta que con esta actividad se pierde el recurso suelo, por eso hay que contemplar la calidad de suelo que se está perdiendo. Además, una gran proporción del suelo del partido de Luján tiene una calidad productiva bastante importante, sobre todo en las áreas donde están instaladas las canteras. La mayoría están hacia el norte del partido, donde se registran los suelos de mayor calidad. Nunca escuché a nadie hacer un análisis sobre esto. Estamos hablando de suelo que no existe más.
REMEDIACIÓN
- ¿Qué pasa después de la explotación?
- En principio hay que decir que es muy poco probable que esas canteras no queden con agua, debido a la profundidad que alcanzan. La remediación de ese ambiente es poco probable en cuanto a que no vamos a volver a tener el suelo que sacamos, pero sí pensando en que no sea un lugar donde funcione un basural a cielo abierto, donde además se buscan para instalar residuos tóxicos. Todo lo que se deposite en esos lugares, va a impactar en las napas.
- ¿Qué se puede hacer?
- No se puede hacer demasiado. Es un suelo sacrificado después de miles de años de evolución. El recurso tierra es el producto de miles de años de historia, por eso es un recurso que se pierde y que no se recupera. Sin embargo, lo primero que hay que hacer es evitar que exista un acceso libre al lugar. Si uno pretende que el lugar no comience a funcionar como un basural de cualquier tipo, hay que cercarlo y mantenerlo cerrado. Es difícil sacar toda el agua por la conexión con las napas. Lo que se hace en algunos casos es mantener el cuerpo de agua lo más limpio posible y aspirar a una recuperación para algún tipo de emprendimiento deportivo o de pesca. Pero para que eso ocurra tiene que estar perfectamente cerrado el perímetro. El tema del cercado y el control para que ese perímetro permanezca así es el primer eslabón, y después no hay mucho más para hacer.
La planificación territorial
En el diálogo que mantuvo con este medio, Virginia Bonvecchi consideró que la explotación de canteras "no forma parte en la discusión del Código de Ordenamiento Urbano (COU), como tantos otros temas".
"En particular, no estoy de acuerdo con la filosofía del COU, porque solamente planifica el uso urbano y se olvida que ese es uno de los tantos usos que tiene el partido de Luján. Si nos quedamos con el COU nada más, con respecto a las canteras vamos a seguir en el mismo punto. En este tema hay que pensar la cantidad de superficie que estamos dispuestos a perder como área minera", explicó.
En el mismo sentido, Bonvecchi opinó que "se habilitan áreas sin tener en cuenta potenciales conflictos, que es lo que está pasando con el tema de la ordenanza de aplicación de agroquímicos, porque tenés los casos de barrios privados englobados en áreas rurales. Entonces el productor se encuentra limitado en cuanto a las actividades que puede hacer".
Bonvecchi expuso que en temas de planificación territorial "hay que pensar siempre cómo funciona el entorno donde va a instalarse determinada actividad, por una cuestión de usos".
"En la ordenanza que habilita la zona clubes de campos, se incluyeron a una cantidad de áreas delimitadas por el propio mercado, que fue el que marcó los sitios potencialmente habilitados para barrios cerrados y clubes de campo, algo que es una locura. Y menos mal que muchas de esas urbanizaciones privadas no prosperaron", agregó.
Síntesis del trabajo
- Como parte del relevamiento realizado en todo el distrito, la ingeniera Bonvecchi sostiene que el 84 por ciento del área que en Luján está ocupada por canteras resulta inadecuado debido a la cercanía con el nivel freático (primera napa), algo que implica la extracción de agua del acuífero y su vertido a algún curso cercano.
- En cuanto al impacto sobre los suelos, el 70 por ciento posee capacidad agrícola, de los cuales el 40 por ciento resulta con una aptitud productiva que va de buena a muy buena.
- Por otra parte, el 80 por ciento de las cavas se emplazan sobre cursos de agua o a menos de 600 metros de distancia, "algo que implica una amenaza potencial por contaminación de cursos superficiales y acuífero".
- Al momento de realizarse el registro, los resultados obtenidos mostraban que "el 80 por ciento de las canteras presentan peligrosidad alta a muy alta, y sólo una posee clase extrema". Al respecto, "las canteras de mayor peligrosidad corresponden a cavas sin actividad, con presencia de agua, señalización ausente o insuficiente, con cercos perimetrales inadecuados o inexistentes y carentes de vigilancia".
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