Los atracos ocurren a toda hora y con idéntico modus operandi: motochorros que acorralan a la gente y punguistas. Los vecinos reclaman mayor presencia policial.
Durante 2010 y hasta la semana pasada, vecinos autoconvocados e integrantes de la asociación vecinal mantuvieron varias reuniones con funcionarios del gobierno provincial, municipal y representantes de la policía para dar conocer la situación que atraviesan, y buscar posibles soluciones.
“Nos dijeron que iban a reforzar las rondas en la calles, que iban a destinar más móviles pero no pasó nada”, detalló César Ponce, presidente de la vecinal. “Ya no estamos tranquilos en ningún lugar del barrio, la situación es preocupante”, agregó Ponce, a la vez que mencionó que la única diferencia que notaron en el último tiempo fue mayor presencia de la policía sobre bulevar Gálvez, pero no en las calles interiores.
Casos similares
El martes 12 de abril, un periodista de El Litoral vio cómo en la esquina de Belgrano y Maipú dos mujeres adolescentes eran asaltadas por dos jóvenes. Las tenían arrinconadas y hacían señas como que tenía un arma. Les decían que les entregaran todo y que no gritaran. El Litoral llamó al servicio de emergencia 911.
En febrero, una vecina de calle Chacabuco -que prefiere ser identificada con la sigla L.A. para evitar represalias- caminaba por calle Castellanos en plena siesta. Cuando llegó a Necochea se encontró con dos hombres a bordo de un ciclomotor que le clavaron la mirada y disimuladamente arrancaron.
“Dieron la vuelta a la manzana y cuando me volvieron a encontrar uno se bajó. En ese momento, corrí hasta la estación de servicio que está en la esquina de Castellanos y Marcial Candioti, grité y como salieron los empleados, subió a la moto y se fueron”, relató la mujer que, en una segunda oportunidad no tuvo la misma suerte.
El sábado 9 a las 19.30, L.A. iba con dos amigas por calle Chacabuco cuando sobre la misma calle a unos metros advirtieron una moto estacionada con un hombre y una mujer arriba. Como las tres ya habían sido asaltadas en situaciones similares en la zona, al instante doblaron por República de Siria pero las personas a bordo del vehículo dieron la vuelta, las alcanzaron y se acercaron para preguntarles donde quedaba calle Francia.
“En un segundo, el hombre que estaba atrás se bajó, nos dio a entender que estaba armado y nos dijo: ‘No griten porque las bajo’. Juntó las tres carteras, se las dio a la conductora y se fueron”, recordó.
Unos días antes del atraco, según contó L.A., una vecina suya fue asaltada por dos motochorros que también le preguntaron cómo encontrar calle Francia.
/// el dato
Coincidencia
Luego del asalto, las tres mujeres concurrieron a la comisaría Tercera para realizar la correspondiente denuncia del robo. Al ingresar se encontraron con las empleadas de un bar ubicado sobre bulevar Gálvez, entre Mitre y Lavalle, a las que también le habían sustraído una cartera en el mismo momento. Según señaló una de las trabajadoras, cuando estaban abriendo el local, ingresaron dos menores que en un descuido se llevaron las pertenencias de una empleada.
¿Zona liberada?
El barrio Candioti Norte está comprendido en la jurisdicción de la comisaría Tercera, ubicada en Balcarce y Lavalle. L.A. luego del asalto concurrió a realizar la denuncia y solicitó custodia policial por esa noche en los alrededores de su domicilio ya que, entre las pertenencias que el sustrajeron tenía las llaves de su casa y la dirección en el DNI.
“Pedimos que un patrullero circule por la zona para no tener que cambiar la cerradura en ese momento porque ya era de noche. Me dijeron que no tenían móviles porque estaban todos afectados a la carrera del TC 2000”, relató la mujer con gesto de resignación.
Después de sufrir tres arrebatos en las calles de su barrio, L.A. no duda en afirmar que Candioti Norte es una “zona liberada” para que los delincuentes actúen osadamente.
“Cuando estabamos en la comisaría, todavía consternadas le dijimos a la policía que Candioti era tierra de nadie. El mismo policía nos dijo: ‘Bueno querida, si querés llamalo así...’”, concluyó.
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