La ONG ambientalista Greenpeace invitó a todos los candidatos a Jefe de Gobierno porteño a sobrevolar los rellenos sanitarios del CEAMSE, con el fin de buscar un compromiso con el cumplimiento de la Ley 1854 de Basura Cero.
El objetivo de la invitación es que los candidatos expresen su compromiso con el cumplimiento de la norma que establece un modelo de gestión de residuos basado en el reciclado y la recuperación de los materiales, en base a un cronograma de reducción progresiva de la disposición final de residuos sólidos urbanos (RSU): 30% para 2010, un 50% para 2012 y un 75% para el 2017, tomando como base los niveles enviados a la CEAMSE durante el año 2004.
Lorena Pujó, coordinadora de la campaña de Basura Cero de Greenpeace, expresó que: “El incumplimiento de la Ley ha alejado a la Ciudad de las metas de reducción progresiva de RSU establecidas por la norma y cada día se envían cerca de 6 mil toneladas diarias de basura a los rellenos sanitarios de Provincia, afectando el ambiente y la salud de las poblaciones que habitan en sus cercanías”.
Por su parte, María Eugenia Testa, directora Política de Greenpeace, señaló que esta convocatoria es a los fines de que “los candidatos a Jefe de Gobierno se comprometan a implementar la ley en caso de ser elegidos en las elecciones de julio, y que se propongan cumplir durante su mandato, con la segunda meta de reducción que la norma establece, es decir, una disminución del 50% de la basura enviada a enterramiento, cumpliendo asimismo con la prohibición de la incineración".
La semana pasada, Greenpeace denunció que, según los datos publicados por la CEAMSE, durante los cuatro primeros meses de 2011, la basura generada en la Ciudad y enviada a rellenos sanitarios creció un 13,23% con respecto a los mismos meses del año 2010. En el mes de enero, se informó que el año pasado la Ciudad enterró 2.110.122 toneladas de residuos, más del doble de lo que debía enviar a rellenos si cumpliera con la Ley de Basura Cero, que impulsa el reciclado.
Los residuos sólidos urbanos que son depositados en los rellenos del conurbano contienen una variedad de sustancias químicas que incluye metales pesados, una enorme cantidad de compuestos orgánicos como detergentes, solventes y contenidos de plástico como cloruro de vinilo, polietileno y formaldehído, entre otros. Al descomponerse los residuos se liberan líquidos lixiviados (líquidos que se filtran de la basura y contaminan las napas subterráneas) y gases que son altamente tóxicos para las comunidades vecinas. Los líquidos arrastran partículas de residuos y disuelven metales que son vertidos en el suelo y llegan así a los cursos de agua.
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