El Candidato Sorpresa De La Presidencial Francesa Reivindica A Argentina

Las encuestas muestran que muchos franceses piensan que la campaña ha ignorado sus grandes temores, el empleo, la crisis y la globalización. Quizá eso ha ayudado a convertir a la izquierda de la izquierda, encarnada en Jean-Luc Mélenchon, en la gran sorpresa de la primavera.
El líder del Frente de Izquierda y candidato del Partido Comunista Francés, ha pasado de un 5% a un 14% de intención de voto. Sin responder directamente a la pregunta sobre la nacionalización de YPF, Mélenchon arremete contra las grandes corporaciones europeas que han ido a Argentina y a otros países del mundo “para saquearlos”.

Crecido e incendiario, el candidato del Frente de Izquierda sigue confiado en pasar a la segunda vuelta, según comenta una fuente de su entorno que traduce en votos el fervor que el candidato suscita en sus mítines.

Mélenchon se coloca a sí mismo en la historia como catalizador del cambio al poner en primera línea a una izquierda europea que vuelve a creer. “Hemos cambiado la historia. Hemos derribado a Sarkozy. Su derrota partirá el eje Merkozy. Y como ella va a caer en las elecciones del otoño de 2013…”, decía ayer eufórico en una reunión con la prensa extranjera.

Su discurso suena fresco y nuevo pese a no dejar sin tocar ningún viejo estereotipo izquierdista. La paradoja se explica por la novedad de escuchar palabras que van contra el discurso único que todo lo inunda. Como gran conocedor que es de América Latina, Mélenchon encuentra allí ejemplos a seguir, desde el Frente Amplio uruguayo al cambio constitucional que, como él quisiera para Francia, propugna el ecuatoriano Rafael Correa. “Ha aplicado la consigna de Argentina: ‘Que se vayan todos’, que es el título de mi libro”, recuerda a los corresponsales.

Sin responder directamente a la pregunta sobre la nacionalización de YPF, Mélenchon arremete contra las grandes corporaciones europeas que han ido a Argentina y a otros países del mundo “para saquearlos”. Además, defiende el euro, condena el Tratado de Lisboa por sacralizar el liberalismo y arremete contra Estados Unidos: “Está en decadencia y sólo aguanta por la fuerza del dólar como moneda de reserva y su poderío militar”. Según él, Francia debería salir de la OTAN: “No queremos que nuestro país se vea embarcado en las aventuras militares de Estados Unidos”.

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