Representa a Nuevo Encuentro Popular y Solidario, una lista que a nivel nacional está alineada al kirchnerismo pero que en Santa Fe disputará la intendencia. Le tocó recorrer el barrio en el que se crió. “Queremos hacer una Santa Fe amable”, dijo.
Desde los 14 años, Silber simpatiza con el Partido Comunista que hoy, en una alianza con otras tres pequeñas agrupaciones políticas, lo propone para disputar la intendencia. Sabe que representa a un espacio político pequeño, con escasos recursos para difundir su mensaje, y aprovechó la recorrida con El Litoral para que los vecinos conozcan que “hay otras oportunidades para elegir, no sólo los partidos grandes que hoy dominan la escena”.
Las calles que lo vieron crecer lo recibieron esa mañana casi despobladas de vecinos, quizás con el movimiento habitual de un día de semana en un barrio en el que no falta trabajo pero en el que tampoco sobran monedas. Amas de casa arrastrando el changuito de los mandados, jubilados charlando en la vereda y comerciantes con pocos clientes fueron parte de los que interrumpieron su rutina para prestarle la oreja al candidato.
Con las manos cruzadas en la espalda, se acercó apacible a los vecinos. A los primeros les dejó un monólogo pausado: no les hizo preguntas y se limitó a contarles su propuesta. Los oyentes lo escucharon respetuosamente sin intervenir. Les dijo que quiere hacer de Santa Fe una ciudad amable, en la que “no haya ciudadanos de primera y de segunda y todos tengamos posibilidades de desarrollarnos”. Y les pidió que a la hora de votar “por lo menos sepan que existimos y se acuerden de este tipo petiso de barba”.
En la mitad de la recorrida cambió de estrategia y entabló conversación.
Como Roma es un barrio que cuenta con todos los servicios, el único malestar que recibió de sus habitantes fue el de la falta de seguridad. No dudó en confrontar con Orlando Lughi, un vecino de 70 años, que le planteó que no es posible que “nosotros vivamos encerrados y los choros afuera, hay que sacarlos de la ciudad”, sugirió enojado. Silber le dijo que su postura le parecía “excesiva” y que se necesitaba contención, trabajo y educación para empezar a encontrar las soluciones.
El intercambio de opiniones sirvió para “conocer las visiones diferentes que tienen los vecinos”, reconoció el precandidato al despedirse.
A Daniel Manariño le preguntó qué propuestas tenía para su barrio y el vecino apeló a la búsqueda de consenso para promover los cambios: “La gente está ávida de espacios de participación, pero el contacto con el vecino aparece sólo en épocas de elecciones”. Silber coincidió y se quedó masticando la idea: “Nosotros proponemos ampliar el sistema de toma de gestión, dándole mayor autonomía a las vecinales”.
Terminando la recorrida, sonó su celular. Eran los compañeros de lista que lo esperaban en Santa Rosa de Lima para presentar su plataforma política.
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