El doble. Eso es lo que cuesta una canasta de útiles escolares “de moda” en comparación con otra similar conformada por elementos de buena calidad pero sin tanto marketing. A esa conclusión llegó la Defensoría del Pueblo de la provincia luego de hacer un relevamiento de precios por distintos centros comerciales de la ciudad.
Así, personal de la repartición dirigida por Edgardo Bistoletti recorrió centros comerciales importantes de distintas zonas de la ciudad para calcular el costo de una canasta escolar básica.
Además de cotejar precios y calidades, en la zona centro se hizo una comparación entre el valor de una canasta escolar compuesta por los llamados “útiles de moda”, en referencia a aquellos artículos que utilizan la imagen de dibujos animados o personajes reconocidos por los chicos, con otra formada por productos de buena calidad que no utilizan estas estrategias de marketing.
Según la Defensoría, la diferencia entre ambas llegaba casi al ciento por ciento.
Comparando. Este relevamiento en la zona centro arrojó que una canasta de productos económicos compuesta por un cuaderno, un cuaderno de comunicación, carpetas tamaño carta, blocks de 48 hojas rayadas y 25 cuadriculadas, cartucheras, compás, goma, regla, birome, pinturitas, fibrones, lápiz, tijera y adhesivo vinílico cuesta 29 pesos. Si a este se le suma una mochila sin ruedas, que cuesta 50 pesos, y un guardapolvos de 70, el valor total de la canasta básica es de 149 pesos.
En tanto, el mismo combo pero compuesto por los llamados “útiles de moda” cuesta 296 pesos. En este caso, la mochila, con ruedas, tiene un valor de 125 pesos y el guardapolvo se mantiene en 70. Además, la Defensoría apuntó que los blocks de hojas de la canasta de útiles más costosos tienen 100 hojas cada uno, contra las 48 rayadas y las 25 cuadriculadas más económicos.
“Es posible adquirir todos los elementos para que los niños vayan a la escuela sin la necesidad de gastar sumas excesivas”, sostuvo la defensora del Pueblo adjunta del sur santafesino, Liliana Meotto, al tiempo que instó “a los comerciantes a armar la canasta de útiles económicos”.
Del mismo modo, Meotto sugirió a los “trabajadores y familias de menos recursos que no caigan en la trampa que muchas veces presenta una sociedad de consumo” y concluyó: “Lo que buscamos es que todos los chicos puedan comenzar las clases en condiciones de igualdad”. l
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