Camus acusó a Olivera, Martell, Vic y Lazo

Camus acusó a Olivera, Martell, Vic y Lazo
La jueza Margarita Camus declaró como testigo en el juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en San Juan durante la dictadura militar, en el que hay cinco represores imputados, siete prófugos y el general Menéndez.
La magistrada en su doble rol de testigo y querellante, contó sobre las torturas, simulacros de fusilamiento y los vejámenes de los que fue objeto en el interior del Penal de Chimbas de San Juan en el mes de noviembre de 1976, e identificó a los ex tenientes Jorge Olivera y Eduardo Vic, al ex sargento Osvaldo Benito Martell y al ex suboficial Antonio Lazo como los responsables de “hacerme sentir el terrorismo de estado en mi propio cuerpo”.

La nieta del ex gobernador Eloy Prospero Camus, trabajaba y estudiaba en la UNSJ cuando se produjo el golpe de estado de 1976 y fue trasladada a la Obra Social por el capitán odontólogo Fernández Monje que asumió el rectorado.

En su extenso testimonio que empezó por la mañana y siguió hasta la noche, e incluso continuará hoy, la jueza nombró a muchos militantes montoneros de aquella época, sobre los que dijo que “eran compañeros y compañeras que fueron torturados, picaneados, violadas y después desaparecidas por la dictadura”, según dijo.

Incluso explicó que “al primer centro clandestino de detención de San Juan, que fue el viejo edificio de la Legislatura Provincial, llevaron no sólo a militantes justicialistas, sino también a sindicalistas, estudiantes, diputados de varios partidos como al doctor Fernando Mo que era Bloquista y a abogados defensores de presos políticos como al doctor Tristán Balaguer Zapata y la doctora Alejandra González que denunció haber sido violada en ése lugar”.

La entrega

A Margarita Camus sus propios padres la llevaron primero al Regimiento 22 de Infantería de Montaña y luego al Penal de Chimbas, porque sabían que estaba siendo buscada y que toda la familia corría riesgo.

Allí conoció al segundo jefe de la unidad, teniente coronel Adolfo Díaz Quiroga y el teniente Jorge Olivera, quien la interrogó “al principio en tono pausado y correcto, pero luego se ofuscó para exigirme que colaborara y delatara a mis compañeros”, aunque “después de tres horas, me dijo que había perdido la oportunidad de hablar y que ellos tenían otros métodos para hacerme hablar” y fue llevada al Penal de Chimbas.

En ése lugar de detención, la jueza relató que vivió “los peores días de mi vida”, sufriendo torturas y vejaciones a diferentes horas” y que “con los ojos vendados y encapuchada, fui golpeada salvajemente, desnudada, torturada, humillada y picaneada en la zona púbica hasta perder el conocimiento”.

Dijo que en las sesiones de torturas “había 4 ó 5 personas” de las que “hay una persona a la que no identifico porque no sé quien es”, pero que vio, escuchó e identificó “al teniente Jorge Olivera, al teniente Eduardo Vic, al sargento Osvaldo Benito Martell y al suboficial Antonio Lazo”, de los que tres están afrontando el juicio a excepción de Vic que se encuentra prófugo.

Olor a terror

Para Camus, “si hay un olor que puede decirse que es el olor a terror, ese es el que tenía la capucha verde de tela gruesa que me ponían para llevarme a las sesiones de tortura”.

Apremios

La jueza relató que “ante el juez federal Mario Gerarduzzi y el fiscal Francisco Yanello, denuncié con la defensa del abogado Antonio Lloveras, que sufrí apremios ilegales, golpes, torturas con picana eléctrica y vejaciones en el Penal, pero ni el juez ni el fiscal investigaron el caso”.

Comentá la nota