CAMPS NO QUIERE CAMBIOS POR FRANCISCO

El diputado porteño Adrián Camps, lejos de sumarse a la fiebre legislativa en torno a la asunción de Jorge Bergoglio, aclaró que no está de acuerdo con la intención de algunos diputados de modificar el nombre de calles y lugares para denominarlas "Papa Francisco". Igualmente, se presentó una nueva iniciativa.
El legislador del Partido Socialista Auténtico, Adrián Camps, manifestó su oposición a la intención de algunos legisladores porteños de llamar 'Papa Francisco' a la avenida Carabobo, a la cale Membrillar o a la Estación Plaza Flores del subte A:

"Si nosotros le preguntáramos al Papa si quiere modificar el nombre de Carabobo para ponerle el suyo, seguramente nos diría que no". Dicha avenida recuerda a una batalla de la independencia americana librada por las tropas al mando de Simón Bolívar en Venezuela

Además, tal como informó adnciudad.com, la ley de la ciudad de Buenos Aires impide poner nombres de personas vivas a calles o lugares públicos; recién 10 años después del fallecimiento es posible incorporar esos nombres a la nomenclatura porteña.

"Si bien estamos frente a una realidad indiscutible y a un hecho histórico, como es que el Papa es argentino, la ley es sabia y evita que se haga culto a la personalidad, no solamente del Papa sino también de gobernantes", afirmó el diputado.

"El Papa mantiene permanentemente una actitud humilde; sus primeras actuaciones han sido en ese sentido. No dudo de las buenas intenciones de los diputados que hicieron las propuestas, pero me parece que los legisladores, fundamentalmente aquellos que son católicos, deberían poner énfasis en tratar de cumplir lo que Francisco plantea respecto al compromiso con los pobres", finalizó Adrián Camps.

A los proyectos ya mencionados (ver nota) se suma la iniciativa del legislador de la ciudad de Buenos Aires, Daniel Lipovetzky, quien propuso que el establecimiento educativo donde Bergoglio cursó los estudios primarios, ubicado en la calle Varela 358 del barrio de Flores, pase a llamarse "Papa Francisco".

Lipovetzky expresó: "La designación de Bergoglio como máxima autoridad de la Iglesia Católica, nos colma de orgullo a todos los argentinos sin distinción de credo o religión". El ex Secretario de Inclusión y Derechos humanos del Gobierno porteño agregó que "de ningún modo este proyecto afecta el laicismo de nuestra educación pública, del cual soy un firme y persistente sostenedor".

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