Ricardo Zupán asumirá en lugar del radical Raúl Cervantes como subsecretario de Extensión, y Rodrigo Alderete ocupará la Subsecretaría de Bienestar. Las designaciones causaron malestar en Franja Morada.
El próximo lunes, a las 10.00, serán puestos en funciones los nuevos subsecretarios de Extensión y de Bienestar Universitario, Ricardo Zupán y Rodrigo Alderete, respectivamente, durante un acto que tendrá lugar en la sede de calle 25 de Mayo 265.
Zupán reemplazará al dirigente de Franja Morada Raúl Cervantes (de quien dicen en la UNT que no iba a su lugar de trabajo desde hacía varios meses), mientras que su compañero Alderete ocupará el cargo dejado vacante hace meses por otro radical: Esteban Varella. La designación de estos jóvenes camporistas generó malestar en la Franja Morada, agrupación de la juventud radical que desde el regreso de la democracia, en 1983, se convirtió en la primera fuerza política de la Casa de Juan B. Terán.
Por ello, la decisión de Cerisola marcó un punto de inflexión en la política de las alianzas internas dentro de la UNT. El Rectorado se puso al rojo vivo y se presagia una crisis política, sobre todo en el área de Bienestar Universitario, que aún encabeza el radical Mauricio Argiró y que es desde donde operan los principales dirigentes de Franja Morada, que tendrán detrás suyo a un kirchnerista.
Mediante un comunicado de prensa, desde la Franja repudiaron las designaciones y advirtieron sobre la necesidad de resistir la decisión del Rector.
El radicalismo universitario no desconocía el compromiso de Cerisola para abrir espacios en el gabinete de la UNT destinados a La Cámpora. De hecho, se beneficiaron por los recursos económicos destinados tanto, a programas académicos, gastos de funcionamiento y hasta nombramiento de personal y mejoras salariales, a cambio de esas designaciones. "En realidad, lo que está en disputa es la Caja de la UNT", dijo a EL SIGLO un viejo operador universitario. Sobre todo, en momentos que la UCR y sus candidatos, deben hacer frente a una doble campaña electoral: las PASO y las elecciones a diputados nacionales. El alineamiento de la UNT con el Gobierno Nacional se percibe entonces, como una señal de alarma para las ambiciones electorales del radicalismo.
Es ampliamente conocido en el ambiente político que la subsecretaria de Políticas Universitarias de la Nación, Laura Alonso, es la principal referente de la agrupación K en el Ministerio de Educación de la Nación, y que más tarde o más temprano, la UNT debía mostrar gestos de alineamiento político con la gestión kirchnerista, así como lo hicieron la mayoría de las universidades nacionales que fueron beneficiadas por recursos extraordinarios, para paliar el insuficiente presupuesto aprobado por el Congreso de la Nación.
Cerisola se tomó casi seis meses para meditar, consultar y elegir el momento oportuno. El pedido de los cargos data de diciembre de 2012 cuando la UNT recibió $40 millones extra de la Nación, y en los próximos meses se espera una remesa similar que le permitirá afrontar con tranquilidad el resto del año.


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