Nuestro concepto de paz no sólo incluye un mundo sin guerras, sino también una armonía entre la gente y sus circunstancias", afirmó hace escasas horas el secretario general de la Asociación del Pueblo Chino por la Paz y el Desarme, Zhu Rui.
Nuestro concepto de paz no sólo incluye un mundo sin guerras, sino también una armonía entre la gente y sus circunstancias", afirmó hace escasas horas el secretario general de la Asociación del Pueblo Chino por la Paz y el Desarme, Zhu Rui.
Sus palabras en la inauguración de un foro internacional por la Paz que se lleva a cabo en Beijing fueron un virtual adelanto del histórico encuentro entre el presidente de China, Xi Jinping, y la máxima autoridad de Taiwan, Ma Ying-jeou, que se concretará el próximo sábado en Singapur.
Esa será la primera reunión entre los líderes de ambas regiones, un gesto relevante que profundiza las políticas de colaboración mutua, garantiza el mantenimiento del status quo y, en definitiva, aleja la posibilidad de eventuales conflictos.
Quizás, este encuentro sea eclipsado por el cruce de acusaciones entre China y los Estados Unidos, a raíz de la disputa del Mar de China Meridional.
Pero la mirada es diferente desde Beijing. Porque se está dando un paso político trascendental hacia el sueño de "una sola China".
La foto del sábado de Xi Jinping y Ma Ying-jeou juntos ratificará al mundo que los 93 mil empresarios taiwaneses que invierten en China, más los 9,4 millones de personas que viajaron el año pasado entre ambas regiones y los 46 billones de dólares de exportaciones del continente a la isla, son una natural consecuencia del firme deseo de asegurar la paz entre hermanos de un mismo pueblo.

Comentá la nota