El jefe de gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, recibió un espaldarazo en Bruselas en medio de tantas críticas. No vino de parte de sus colegas socialistas, sino de un liberal declarado. Ayer el primer ministro británico, David Cameron, se reunió a solas con par su español por primera vez y lo felicitó por su valor, al avanzar con las medidas de ajuste en su país, aun cuando la mayoría de la dirigencia y la población española se declaró en contra. Zapatero le agradeció y le recomendó que haga lo mismo en Londres, una propuesta que cayó muy bien al dirigente conservador.
Como la reunión se dio en el marco de la cumbre en Bruselas, el tema de la crisis económica fue uno de los ejes principales. Luego de discutir sobre la reforma laboral española y los planes de ajuste del gobierno socialista, el premier británico le comunicó que él también está preparando su paquete de políticas para enfrentar la crisis. Según informaron los medios que cubrieron la cumbre europea, Cameron le habría comunicado su preocupación por las consecuencias sociales que podría provocar un ajuste de gran magnitud. La sugerencia del líder español fue propia de un aprendiz de Nicolás Maquiavelo: imponer las reformas todas juntas y lo antes posible.
Al mismo tiempo que se conocían los entretelones de la reunión entre los dos mandatarios, desde Londres la oficina del primer ministro anunciaba que había anulado una serie de proyectos aprobados por el anterior gobierno laborista a principio de este año, valuados en casi tres mil millones de dólares. La suspensión de estos proyectos, muchos de ellos para impulsar nuevas empresas o programas para desempleados, responde al plan del gobierno conservador-liberal para recortar el gasto público. Según ya adelantó Cameron, el objetivo es reducir el déficit estatal, estimado en más de 220 mil millones de dólares.


Comentá la nota