Cuando de un ministerio se va alguien que fue jerarquizado (para otros, premiado) la ocupación de su vacante tiene otra explicación, según cuentan analistas políticos de experiencia. No se trata del contraste con quien deja el cargo, sino de buscar las causas por otro lado.
La primera línea, para un ex jefe comunal con 16 años de experiencia en una ciudad que fue tradicionalmente radical, y que pudo superar los obstáculos que le presentó por entonces el duhaldismo, la Alianza y la crisis del 2001, remite a fundamentos políticos que tienen que ver con la lectura de las últimas elecciones en la capital bonaerense.
Es el reflejo del matrimonio Kirchner de designar a un dirigente que pueda promover la recreación de un polo de poder suficiente para recuperar una ciudad que estuvo sujeta a las bondades del corte y confección de boletas, soslayando la fidelidad doctrinaria hacia un proyecto nacional.
Con un nombramiento de estas características, que implica intervención exclusiva en temas prioritarios de agenda de gestión como la seguridad, Alak cobrará un protagonismo nacional más que importante, constituyéndose nuevamente en un referente platense como polo de atracción para la construcción de una alternativa, pensando en las elecciones de recambio ejecutivo para el 2011.
La conclusión, que puede ser debatida y polemizada, no debería ser tomada con subestimación en el contexto de un gobierno nacional que suele ser disciplinador directo hasta de los pasos de un funcionario de tercera línea de un ministerio, y que conoce, en el arte de su política, cómo hacer sentir las primeras represalias. (www.agencianova.com)


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