En el marco de una reunión celebrada ayer en el marco de la conciliación obligatoria, la automotriz anunció que se quiere sacar de encima a los empleados con mayor antigüedad. "Esto demuestra que no atraviesan ninguna crisis", dijo un dirigente de Smata.
Sugestivamente, días después de que el ministro de Trabajo de Santa Fe, Carlos Rodríguez se entusiasmara con un "posible gran anuncio", la audiencia de ayer en la delegación local de la cartera laboral lejos de avanzar, profundizó el conflicto desatado semanas atrás entre los mecánicos de Smata y la automotriz. General Motors sorprendió con su "propuesta": indemnizar a 150 trabajadores efectivos que no acepta reincorporar a quienes les ofrece el pago extra de seis sueldos. Paralelamente propuso efectivizar a 80 contratados.
"Esto es selección de personal, para nosotros es inadmisible", dijo a Rosario/12 un dirigente gremial. "La verdad, a nosotros nos sorprendió la postura de la empresa y los argumentos esgrimidos. El criterio de depuración que plantearon va desde sacarse de encima a trabajadores que se enfermaban frecuentemente a quienes participan activamente en asambleas gremiales", confió un funcionario del Ministerio de Trabajo.
El vocero de la multinacional en la Argentina, Bernardo García se limitó a confirmar que "no hubo acuerdo en la audiencia de hoy (por ayer), el conflicto continúa y el martes habrá un nuevo encuentro en el Ministerio de Trabajo". García informó además que "la propuesta de la empresa, vinculada a suspensiones de determinada cantidad de personal efectivo" que no supo precisar "no ha sido aceptada por el sindicato, por lo que continuarán las negociaciones".
La conciliación obligatoria vence el próximo jueves. De acuerdo a la legislación vigente en la provincia, el Ministerio aún puede extenderla por ocho días hábiles más (hasta llegar a los 30). El lunes, por decisión del gobierno de Hermes Binner, un grupo de inspectores se presentará a primera hora en la planta del Gran Rosario para corroborar que las puertas de la fábrica se abran.
"La conciliación está vigente, la situación se retrotrajo a los días previos a los 436 despidos y la planta tiene que funcionar. La ley está para ser cumplida", explicaron desde el Ministerio. "Al mismo tiempo vamos a garantizar que los empleados trabajen y no lleven adelante ninguna medida de acción directa", agregaron.
Para los referentes gremiales que ayer estuvieron en el cónclave "con esto quedó demostrado que la empresa no atraviesa ninguna crisis. No hay disminución de ventas sino una decisión patronal de desprenderse de parte del personal porque no les cae bien". Con matices, los funcionarios del Ministerio se llevaron de ayer la misma sensación.

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