Esta situación de lluvias y anegamientos es la misma que en el 2009 sorprendió al Intendente haciéndose el solidario y humanitario en barrios con el agua a la rodilla.
Hace cuatro años atrás, antes de asumir, Camau bajó al barrio con el agua hasta la rodilla y al menos un puñado de vecinos salió a recibirlo. Hoy cuatro años después Camau bajó al barrio, 24 HORAS DESPUÉS DEL AGUACERO, pero ya no había vecinos que salieron a recibirlo. Solo su séquito más cercano y un par de obreros municipales obligados por el trabajo, estaban a su lado.
Simplemente la ausencia del estado municipal fue total. En medio de la lluvia se despertaban los funcionarios balbuceando que nunca vieron algo así.
Por ahora el agua se fue o comenzó a irse, pero dejó el sinsabor en la gente que confió de más en Camau, al que solo le gusta el agua para hacer deportes o llenarla de arena en sus playas, pero no para afrontarla como reto político.
El malestar de los vecinos culpando a la Municipalidad y a la gestión de Camau Espínola por no prever la inundación del día de hoy, fue el común denominador en los barrios de la ciudad.
Y desde el 2009 a esta fecha, después de los gestos populistas, está visto que no alcanzaron ni alcanzan para resolverle los problemas a la gente. Mucha playa, mucho "pavimento" pero la infraestructura básica de los barrios, que son los que peor sufren estas tormentas y de toda la ciudad no se ha modificado.
El relato mondacipal dice una cosa y tiene un gran puñado de medios y periodistas en sostenerlo, pero así y todo la mentira dura solamente un par de horas. Después la triste realidad vuelve a despertar y comienza todo el ciclo de nuevo.
Traspié, y si los hay, en la imagen que causó en la gente, la desaparición del medallista olímpico cuando más lo nocesitaban. El pase de facturas será evidente.

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