La humedad, el sudor, los microorganismos y las piletas favorecen la difusión de estas enfermedades. Recomiendan acudir al doctor ante los primeros síntomas.
“La conjuntivitis no se transmite por contacto directo, sino que está en el aire. Entonces, cuando bajan un poco las defensas, producen todo el proceso. Este cuadro puede estar acompañado con decaimiento, fiebre, dolor de garganta, escalofríos, dolor de cuerpo, o hasta un cuadro bronquial”, indicó Graciela Vieyra, médica oftalmóloga. “Ahora en la clínica estamos viendo muchísimo pacientes con conjuntivitis leves, medias y severa. A veces tienen hemorragias y un proceso que se prolonga más de lo habitual, que son unos diez días”, agregó. No hay medicamentos que acorte el proceso. “Les damos tratamientos antiinflamatorios, antibióticos para que no avance la infección, y después todas las medidas generales para mejorar el estado inmunológico del paciente”, dijo.
La doctora destacó que, en general, son los niños los más afectados, aunque asisten pacientes de todas las edades. “En la conjuntivitis también inciden las alergias, que son comunes de setiembre a abril. Causan picazón, irritación, mucha molestia a la luz, y sensación como que hay arena en los ojos. La inflamación es un terreno apto para un cuadro viral, porque ya la defensa está disminuida”, explicó. Como consejo, dijo que las antiparras son una buena opción para prevenir. “Las piletas tienen conservantes, antisépticos y otras sustancias irritantes para las mucosas, entonces estos accesorios los protegen muchísimo, además los pequeños tiene la tendencia a abrir los ojitos. Si las toleran, me parece una muy buena protección”, expresó.
“La otitis externa es una infección de la piel del conducto auditivo, donde casi nunca tiene participación lo que es la membrana del tímpano. Se produce porque el oído retiene tapones de cera o tiene una sequedad extrema por el uso de hisopos. Es muy abundante la consulta de esta enfermedad en esta época”, afirmó Pedro Catalfamo, médico otorrinolaringólogo. “Es un dolor muy intenso, inmoviliza hasta la mandíbula. Se empieza a obstruir el conducto por la propia infección e inflamación, o sea que el paciente llega con el oído tapado. Generalmente es unilateral, es decir afecta a un solo lado”, agregó. La enfermedad es producida por los virus, hongos y bacterias típicas de la piel que generan la infección a causa del agua, la humedad y la transpiración.
“A veces llegan ya con tratamientos recetados en las guardias, donde están curados a medias y vuelven a meterse al agua antes de tiempo. Así no se limpian los residuos de la infección y vuelve a reinfectarse. Es importante un buen diagnóstico, cuando no se hace y se trata como si fuese una otitis media la evolución es mala”, aseguró el especialista.
Para prevenir la otitis explicó que no se deben utilizar hisopos, ya que lesionan la piel y además quitan la grasitud propia del conducto auditivo. Además no hay que usar alcohol cuando quede agua en el oído después de la pileta.
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