Calma detrás de la furia

Calma detrás de la furia

Osella se enojó y “no dejó títere con cabeza”. Fue muy duro con Alario, a quién él transformó en la “joya de la abuela” que tiene Colón. Ahora es el momento de tranquilizarse y no perder el norte. 

En la tranquilidad de su intimidad, con el tiempo como principal aliado para enfriar enojos, Diego Osella se habrá arrepentido de la dureza de esas frases lanzadas al aire en un momento de gran calentura en el vestuario de la cancha de Guaraní, en Villa Sarita. Se le fue la mano con Alario, más allá de que esté convencido de que el pibe sabalero se equivocó. Y de hecho que se equivocó. No podía ir tan fuerte a buscar una pelota a los pocos minutos de haber recibido una amarilla, y de visitante. Pero Osella —gran responsable de este muy buen momento de Alario, al margen de lo que pasó el viernes— tiene que entender que determinadas cosas que se dicen en un momento de calentura, si se dicen con frialdad, se dicen diferente. Alario, como Osella lo sabe, no tiene “700 partidos”, como él mismo dijo. Tiene muchísimos menos y es obvio que aprenderá de su error, porque por desbordado e inoportuno dejó al equipo con diez jugadores y se perderá un partido bárbaro para jugarlo como será el del martes que viene ante Argentinos, siempre y cuándo no lo cambien de día.

Colón dejó pasar inexplicablemente una chance de ganar ante el último de la tabla. Eso es lo que fastidia a todos, no sólo al técnico. Y lo que terminó generando que la del viernes se convierta en una verdadera noche de furia. Se jugó muy mal, se cometieron errores inadmisibles, no hubo concentración ni equilibrio (virtudes casi constantes de este equipo), se perdió, el “9” quedó en el camino y el técnico “saltó” con declaraciones picantes y ofensivas.

Hay que poner la pelota contra el piso y no perder la calma. El objetivo es muy claro, los partidos que faltan son pocos y el premio es demasiado grande como para apartarse del camino.

Si Colón pierde su norte, entrará en un desconcierto que lo puede llevar al final menos esperado. Osella lo experimentó en el torneo pasado, en Primera, teniendo al equipo durante más de diez partidos en el primer puesto de la tabla y viendo cómo se perdieron las chances de salvarlo y evitar aquella final con Rafaela, como agua entre las manos. No le puede volver a pasar lo mismo. En este torneo supo tenerlo a Colón siempre ahí arriba, metiendo entre los cinco en la mayor parte del torneo. Tuvo todo para meter un empujón más el viernes ante un limitado rival. Venía de jugar bien ante Aldosivi, incluso con valencias futboleras que no había tenido antes, como la de manejar con mucha ductilidad y criterio la pelota. Pasó de lo mejor a lo peor, porque lo del viernes en Misiones fue peor que aquella actuación desteñida en Mar del Plata que, todos la recuerdan, dejó también muy disconforme al entrenador.

El plantel está al día, la semana pasada pagaron premios del último ciclo con buenos resultados, está dentro de los cinco que ascienden y le quedan tres partidos de local y dos de visitante. Venía con una estructura futbolera de mucha solidez, que lo llevó a convertirse en el equipo con menor cantidad de partidos perdidos en el campeonato. La noche fue de un “terror futbolero” desconcertante: jugaron todos mal. Y aún así, casi lo empata en el final (como también podría haber sufrido el tercer gol si los misioneros tenían más puntería). El partido ya pasó, pero el tren sigue ahí, detenido y esperando. Hay que subirse.

¡¿Otra vez?!

Afa informó a través de su twitter oficial que el partido entre Argentinos Juniors y Guaraní Antonio Franco, de la fecha que viene, se pasó para el viernes 7 por razones de seguridad. El cotejo estaba programado para el jueves 6 y Argentinos, después de ese partido, vendrá a Santa Fe a jugar con Colón el martes 11 (¿no querrán cambiarlo también?). El “Bicho” juega mañana en Mar del Plata...

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