La situación de los motores a vapor que funcionan en la provincia es cada vez más precaria y preocupante. Pero lo más peligroso es la omisión por parte del Estado misionero.
Varios son los interrogantes sobre esta situación ¿por qué no se realizó el registro? si no hay registros, como consecuencia no habrá controles, pero ¿dónde están los 10 millones de peso que fueron destinados para las fiscalizaciones? El protagonista de esta cadena de irresponsabilidades e irregularidades es el ministro del agro Néstor Ortega, funcionario que hasta el momento omite realizar las inspecciones a los motores a vapor.
Según especialistas consultados por agenciahoy.com, las calderas en la provincia ascienden aproximadamente a 400. Existen dos modelos de funcionamiento: los humotubulares, el más utilizado en Misiones y acuotubulares. El primero es un generador de vapor, llamado así por cuanto los productos de combustión se desplazan por el interior de tubos tal como ilustra la foto principal de la nota.
Este generador de vapor está constituido estructuralmente por: un cuerpo cilíndrico, fondos planos, hogar, cámaras de inversión y haces tubulares. La combustión se desarrolla y completa dentro del hogar. Este es constituido por un cuerpo cilíndrico corrugado que se extiende y vincula al fondo plano anterior con la cámara de inversión posterior (primer paso de los gases productos de combustión). Un haz tubular vincula la cámara de inversión posterior con el fondo plano anterior (segundo paso de los quemados). Finalmente otro haz tubular vincula al colector de los quemados situado sobre el fondo anterior, con un colector de quemados sobre el fondo plano posterior. Desde éste los quemados se dirigen a la chimenea.
Este proceso complejo de trabajo empleado por aserraderos, secaderos, hoteles y hospitales, generan altos niveles de presión. Los dos casos más representativos en Misiones son Alto Paraná y Papel Misionero. Que funcionan con este sistema y no poseen ningún tipo de control por parte del Estado provincial. Según pudo saber agenciahoy.com los niveles de presión con los cuales se manejan son cercanos a los 169 grados centígrados. En algunos casos se llega a los 405 grados centígrados. Presión suficiente, según especialistas, para desaparecer pueblos enteros.
Uno de los últimos accidentes sucedidos en una caldera en la provincia fue la de Alto Paraná, que tuvo como consecuencia dos operarios muertos y 11 heridos. Pero la realidad, según operarios de la empresa, es que solo hubo una falla, puesto que si realmente explotarán las calderas, arrasaría con todo el pueblo de Puerto Esperanza.
Pero no es el único antecedente. En 2005 explotó una caldera en la localidad de Oberá de la maderera López Hermano ubicado en la calle Río Cuarto 1241. La dirección es importante, porque la explosión de la caldera desmembró el tinglado y lo arrojó contra la línea de alta tensión de 132 KV de EMSA que ingresa a la estación transformadora “Tres Esquinas” que distribuye de energía a la zona centro de Misiones y está a pocos metros del aserradero.
Como resultado de la explosión la caldera se dobló una placa de acero de 40 milímetros de espesor, suficiente para soportar el peso de 350 personas sentadas. Motivo de la falla: el motor a vapor no tenía ninguna válvula de seguridad, falta de agua y por supuesto no tenía ningún tipo de control estatal. Cabe destacar que la explosión trasladó la máquina que pesa 8 toneladas unos 105 metros de su ubicación original.
Así como este aserradero, como ya se reiteró varias veces, hay cerca de 400 funcionando en la provincia sin ningún tipo de fiscalización. ¿Por qué no se realizan? Si se entregaron 10 millones de pesos al ministerio del agro para la realización de controles, se realizó una ley a medida para la creación de un registro y la ejecución de inspecciones. Tendrá que desaparecer un pueblo completo por la explosión de una caldera, para que el Gobierno de Maurice Closs comience a realizar las fiscalizaciones correspondientes. O la respuesta está en el interrogante que se hacen propios y ajenos a la renovación ¿Ortega se “fumó” la plata?

Comentá la nota