Caldentey: “El médico hace una medicina defensiva para cubrirse de una acción legal”

El presidente de la Asociación Médica de Pergamino reflexionó sobre el ejercicio de la profesión y se detuvo en aspectos vinculados con la relación médico paciente y el funcionamiento del sistema de salud.
Hoy se celebra el Día del Médico, una fecha instaurada en el Congreso Médico reunido en Dallas en 1933, en homenaje al nacimiento del doctor Juan Carlos Finlay, médico investigador, nacido en Puerto Príncipe - Cuba en 1833, y quien confirmó la teoría de “la propagación de la fiebre amarilla a través del mosquito”, presentado en la Academia de Ciencias de la Habana el 14 de agosto de 1881, abriendo así un camino en el progreso médico en la América tropical. De hecho fue el profesional que descubrió que la fiebre amarilla era trasmitida por la picadura del mosquito Aedes Aegypti e inventó una cura segura para la enfermedad. Más allá de lo que la fecha significa por su origen, como otras, resulta propicia para poner en la agenda pública una reflexión sobre el ejercicio cotidiano de una tarea relacionada como pocas con la vida.

En el contexto de la celebración de la fecha, el doctor Sebastián Caldentey, presidente de la Asociación Médica de Pergamino, refirió que “tenemos 320 socios y alrededor de 50 ó 60 médicos facturistas, que es otra categoría para poder trabajar, es decir que estamos entre 380 y 400 profesionales, una cantidad de profesionales muy similar al promedio de otras ciudades como Junín”.

En este punto, consideró que “esta cantidad es acorde a las características de Pergamino y estamos viendo con mucho entusiasmo que están llegando especialidades que antes no teníamos”.

“En este momento contamos con dos servicios de Hemodinamia, lo que permite que pacientes se atiendan acá para tratar diversas patologías que antes motivaban la derivación a otras ciudades; hemos hecho un adelanto en Neurocirugía y en Oftalmología, con profesionales muy bien formados”, comentó y valoró lo que esto significa para jerarquizar la medicina de la ciudad.

Recompensa

Con respecto a la realidad que afrontan los profesionales médicos desde el punto de vista económico, el doctor Caldentey reconoció que “es un tema de discusión permanente” y recordó que “los médicos trabajan por obras sociales, ya sea prepagas o sindicales, y es muy difícil poder valorar el trabajo médico porque los valores que se pagan muchas veces están desfasados”.

“Los valores de la consulta médica son muy bajos”, indicó y precisó que “de acuerdo con lo que nosotros tenemos reglamentado por el Colegio Médico, la visita debería estar arriba de 100 pesos y aquí no hay ninguna obra social que pague eso”.

“Es decir que el trabajo médico no está bien pago y cada vez que se discute un aumento con las obras sociales, nunca se llega a buen puerto, es un tira y afloja en el que siempre el perjudicado es el médico”, recalcó.

Una relación compleja

En otro tramo de la entrevista, el doctor Caldentey se refirió a la relación médico paciente y señaló que “antes la gente tenía mucho respeto por el médico, y hoy advertimos con preocupación que eso muchas veces no es así”.

“Hoy el paciente se le presenta al médico en el consultorio exigiéndole pruebas y estudios, algo que no sucedía antes, esto tal vez por el avance en la información y por inquietudes del propio paciente, que aunque en algunos casos son legítimas, en otros terminan alterando la relación médico paciente y haciendo que no sea tan buena”.

“La relación médico paciente, no en todos los casos, pero algunas veces no es buena; ha aumentado el juicio de mala praxis, el médico hace una medicina defensiva, pide estudios y pruebas que a lo mejor en ese momento no corresponderían, a modo de cubrirse de una acción legal y eso trae además un encarecimiento para el sistema de salud”, advirtió.

Actualizarse

Sebastián Caldentey consideró que “la profesión médica es la más larga porque nunca termina” y planteó la necesidad que esta condición impone a los profesionales que deben actualizarse en forma permanente.

“Hay un avance significativo de la medicina, ya sea en aparatología como en medicamentos, y esto exige de una capacitación continua por parte del médico que no puede quedar desactualizado en sus conocimientos, eso supone un gran esfuerzo”.

“Los estudios que se hacen son muy sofisticados, requieren de una actualización permanente por parte del médico. Es muy caro, la medicina se ha transformado para las obras sociales y para quienes la ejercen en algo muy caro”, e insistió en que “no siempre es valorado este esfuerzo”.

En esta misma línea, el titular de la Asociación Médica mencionó que “enferman mucho más, hay estudios que señalan que viven diez años menos que aquellos que tienen otra profesión, esto porque en ciudades como esta no tienen sábados, no tienen domingos y realizan una atención personalizada, lo que termina generando una serie de situaciones que hacen que el trabajo médico sea cada vez más difícil, aunque siempre elegido, y con consecuencias para la salud de los profesionales”.

El consultorio, la caja de resonancia

La relación médico paciente es la célula sobre la que se sustenta la posibilidad de la salud. En este punto, en diversos tramos del diálogo el doctor Sebastián Caldentey compartió la preocupación que tienen muchos profesionales médicos con relación al alto grado de conflictividad que se vive en establecimientos sanitarios, tanto del sector público como privado.

“Las situaciones más complejas se viven en las guardias, fundamentalmente en el sistema público durante los fines de semana donde se viven situaciones que muchas veces ganan estado público, donde médicos y enfermeros sufren agresiones”, refirió y opinó que “el consumo de alcohol y la droga juegan un papel determinante en estas situaciones, porque la persona llega alterada y pretende ser atendida de inmediato”.

“No pasa en todos los casos, pero muchas veces los pacientes se creen dueños y exigen que se los atienda de inmediato, desconociendo que la estructuración de una Guardia tiene sus características”, planteó y compartió con sus pares que “no es fácil contener algunas situaciones que afectan la propia integridad física y emocional del médico”.

“Pero no podemos desconocer que esto ocurre también en la órbita privada, en las guardias de las clínicas se viven muchas situaciones difíciles, porque la gente no quiere esperar”, planteó y señaló que “es una realidad compleja y se producen múltiples reacciones no deseadas por los médicos”.

“El consultorio es una caja de resonancia de múltiples y complejas realidades sociales”, concluyó.

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